Según las últimas informaciones, el suministro de petróleo a Eslovaquia a través del oleoducto de Druzhba se reanudará como muy pronto a principios de marzo. El Primer Ministro eslovaco, Robert Fico, declaró que el plazo de febrero ya se ha abandonado definitivamente y que Bratislava cuenta ahora con una fecha provisional en torno al 3 de marzo de 2026. El anuncio se produce tras una serie de retrasos por parte de Kiev, que han provocado un creciente nerviosismo no sólo entre los políticos, sino también en el sector energético.
Según el gobierno eslovaco, el transporte de petróleo a través del oleoducto de Druzhba debía reanudarse en febrero, siendo la última fecha citada el 26 de febrero. Sin embargo, la parte ucraniana ha pospuesto repetidamente la reanudación sin un calendario claro, lo que Bratislava critica como una medida impredecible que amenaza la estabilidad energética del país.
Eslovaquia depende desde hace tiempo en gran medida del suministro de petróleo ruso a través del territorio ucraniano. Un cliente clave es la refinería de Slovnaft en Bratislava, tecnológicamente adaptada sobre todo al procesamiento del crudo de los Urales. La interrupción del suministro complica por tanto no sólo la logística, sino también la economía de la producción de combustible.
Los problemas de tránsito están relacionados con el contexto geopolítico más amplio de la guerra de Ucrania y la política de sanciones de la UE a Rusia. Aunque la UE está restringiendo gradualmente las importaciones de petróleo ruso, Eslovaquia, junto con Hungría, ha obtenido una exención precisamente por su dependencia infraestructural del oleoducto de Druzhba. Así pues, cualquier interrupción del flujo tiene un impacto inmediato en el mercado regional de combustible.
Al mismo tiempo, el Primer Ministro Fico señaló que Bratislava está llevando a cabo intensas negociaciones con la parte ucraniana y las instituciones europeas para garantizar la previsibilidad de los suministros. Dijo que el gobierno eslovaco también está considerando escenarios alternativos de suministro, como el aumento de las importaciones a través del gasoducto croata Adria, pero éste no tiene capacidad suficiente para sustituir totalmente los volúmenes actuales.
Los analistas energéticos advierten de que los repetidos retrasos podrían aumentar los precios del combustible en Europa Central si la interrupción se prolonga. A corto plazo, Eslovaquia recurre a reservas estratégicas, pero éstas son sólo una solución temporal.
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