BUDAPEST – Hungría ha instado a Ucrania a que cese inmediatamente los ataques contra la infraestructura energética civil de Rusia y los buques cisterna. Así lo ha comunicado a los periodistas el ministro de Asuntos Exteriores y Comercio de Hungría, Péter Szijjártó.
„En los últimos días, los ucranianos han atacado repetidamente las rutas de transporte de petróleo, las estaciones de servicio y otras infraestructuras utilizadas para el suministro a Hungría“.“ declaró Szijjártó en una rueda de prensa retransmitida por la televisión estatal M1. Según él, las fuerzas armadas ucranianas también atacaron petroleros en el mar Negro. „Esto significa que están atacando objetivos civiles. Es inaceptable. Instamos encarecidamente a Ucrania a que deje de amenazar la seguridad energética de Hungría de inmediato“.“ subrayó el Ministro.
Las declaraciones de Budapest se produjeron tras una serie de ataques perpetrados por Ucrania contra el transporte petrolero ruso en el mar Negro. Según la agencia Reuters, a finales de noviembre, al menos dos petroleros pertenecientes a la denominada „flota fantasma“ rusa, utilizada para eludir las sanciones occidentales sobre la exportación de petróleo, fueron atacados con drones marinos. Fuentes de seguridad ucranianas calificaron la operación como parte de los esfuerzos por reducir los ingresos de Rusia por la venta de materias primas.
Sin embargo, los ataques provocaron la preocupación de otros países de la región. Tras los ataques contra los barcos rusos, Turquía comenzó a negociar con sus aliados de la OTAN sobre la seguridad de la navegación en el mar Negro. Ankara advirtió del riesgo de daños ecológicos y de la amenaza para el transporte marítimo civil. También se restringió temporalmente el tráfico en la zona del puerto ruso de Novorossiysk.
El ataque también afectó a la infraestructura del Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), que transporta petróleo desde Kazajistán, entre otros lugares. Según Al Jazeera, las autoridades kazajas han pedido a Kiev que detenga los ataques contra las instalaciones energéticas, ya que pueden perturbar gravemente las exportaciones de petróleo y desestabilizar los mercados mundiales.
Presidente ruso Vladimir Putin calificó los ataques contra los petroleros como una grave escalada y, según Reuters amenazó con que Rusia podría invadir Ucrania „aislar del acceso al mar“. Moscú afirma repetidamente que este tipo de ataques violan el derecho internacional y ponen en peligro el transporte civil.
Hungría es una de las voces más críticas de la Unión Europea en lo que respecta a los ataques que pueden afectar a las rutas energéticas. El país depende desde hace tiempo del suministro de petróleo y gas rusos y ya ha rechazado anteriormente las sanciones que, en su opinión, pondrían en peligro la estabilidad del suministro. Según la agencia TASS, Budapest considera que la evolución actual supone un riesgo directo para su seguridad energética.
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