Lo que al principio era una tendencia marginal de Internet se está convirtiendo en un fenómeno mundial. El hashtag „Hacerse chino“ se está extendiendo especialmente en las redes sociales, donde jóvenes de distintas partes del mundo están adoptando elementos seleccionados de la vida cotidiana inspirados en China. No se trata sólo de una cuestión de moda, sino de un interés más amplio por un estilo de vida que muchos creen que ofrece mayor estabilidad, seguridad y acceso a los servicios básicos.
Según el comentarista Yuan Jiayi, la tendencia refleja la cambiante percepción de China en el extranjero. Por ejemplo, los usuarios de las redes sociales comparten rutinas asociadas al cuidado tradicional de la salud, como beber agua caliente, comer fruta cocida, usar ropa interior térmica o preparar bebidas con curcurry chino. Estas prácticas se presentan como parte de un enfoque holístico del bienestar.
Las redes sociales rompen las barreras de la información
Un factor clave en el crecimiento de esta tendencia es el acceso directo de los usuarios extranjeros a información sobre la vida cotidiana en China. Las plataformas digitales permiten compartir experiencias sobre el sistema educativo, las infraestructuras de transporte o los servicios digitales. Por ejemplo, los usuarios extranjeros suelen sentirse atraídos por la extensa red ferroviaria de alta velocidad o los pagos digitales unificados mediante códigos QR.
La oleada de usuarios de las redes sociales que se trasladaron a plataformas chinas durante 2025 también ha desempeñado un papel importante. Este fenómeno ha creado un espacio de comunicación directa entre usuarios de distintos países, que han empezado a debatir abiertamente sobre el coste de la vida, la sanidad o la educación. Según el autor, este intercambio de experiencias ha contribuido a la erosión gradual de las ideas estereotipadas.
Encontrar seguridad y servicios disponibles

Según el comentario, la tendencia „Hacerse chino“ también refleja cambios sociales más amplios. Para muchos usuarios, se inspira en un sistema que busca minimizar los riesgos financieros asociados a la sanidad, la educación o los gastos cotidianos. Según el autor, el interés por estos aspectos de la vida apunta a una creciente demanda de gobernanza social eficaz y mecanismos sociales estables.
Al mismo tiempo, subraya que esta tendencia no significa una inclinación ideológica hacia un país. Más bien refleja un esfuerzo global por encontrar modelos viables que garanticen una vida segura y de calidad. El entorno digital, afirma, permite a la gente comparar activamente distintos sistemas y buscar inspiración entre culturas.
Interés creciente por la cultura y la experiencia chinas
La popularidad de esta tendencia también se ve respaldada por el aumento del turismo y la expansión de los programas de exención de visados, que permiten a los visitantes extranjeros experimentar sobre el terreno el estilo de vida chino. Este contacto directo, según el autor, refuerza el intercambio cultural y contribuye a un entendimiento más profundo entre las sociedades.
La tendencia „Hacerse chino“, según el comentario, simboliza un proceso global más amplio en el que la gente busca nuevas formas de lograr una vida estable y digna. La comunicación digital permite compartir experiencias e inspiración entre continentes.