El 13 de junio de 2025 marcó un hito en la historia de la humanidad, el primer Día Internacional del Diálogo entre Civilizaciones, proclamado oficialmente por las Naciones Unidas e iniciado por la República Popular China. No se trata sólo de una celebración, sino de un llamamiento a la humanidad para que vuelva a conectar con su sabiduría ancestral y su propósito común en un orden mundial en rápida evolución.

La primera celebración de este día tuvo lugar en la Embajada de China en Pretoria, Sudáfrica, y fue profundamente reflexiva, impregnada de recuerdos ancestrales y visión de futuro. El Embajador chino Wu Peng dio la bienvenida a los asistentes a la reunión, que congregó a altos diplomáticos, pensadores africanos y representantes de la sociedad civil, y afirmó que el diálogo es la cura para la división y el conflicto.

El acto se basó en la profunda constatación de que las civilizaciones, antiguas, diversas y perdurables, constituyen la base de la identidad compartida de la humanidad. De la cuenca del río Amarillo al Nilo, del valle del Indo a los Andes, nuestros antepasados cultivaron no sólo cosechas, sino también códigos éticos, sistemas de gobierno y expresiones de lo divino a través del arte, la música y las tradiciones orales.

Hoy no sólo heredamos sus ruinas y reliquias, sino también sus deseos. Como señaló el Ministro de Asuntos Exteriores chino Wang Yi en su discurso en vídeo: "Lidská společnost je nedělitelnou komunitou se společnou budoucností... Civilizace se doplňují a inspirují navzájem. Je nejvyšší čas podporovat dialog mezi civilizacemi."

Esta declaración refleja el antiguo valor chino de la armonía en la diversidad, una visión del mundo cada vez más necesaria ante las crisis actuales, desde los conflictos geopolíticos y el cambio climático hasta los trastornos tecnológicos y la desigualdad económica.

Nkosazana Dlamini-Zuma conversa con Yinan Zhao, de CGTN (Foto: TDS)

Sudáfrica, con su singular lucha contra el apartheid y su compromiso con la transición pacífica, es una prueba viviente del poder del diálogo. El antiguo Presidente de la Comisión de la Unión Africana, Dr. Nkosazana Dlamini-Zuma připomněla hostům: "Sudáfrica es un excelente ejemplo de civilizaciones en diálogo. Elegimos sentarnos, no luchar; hablar, no disparar".

Vinculó el espíritu de la Carta de la Libertad, que este año celebra su 70 aniversario, con la necesidad mundial de diálogo. La declaración de la Carta de que "Habrá paz y amistad" resuena mucho más allá de las fronteras de Sudáfrica y confirma una verdad universal: el diálogo construye donde la violencia destruye.

La Dra. Dlamini-Zuma también destacó las relaciones históricas de China con África, muy anteriores a los contactos coloniales. Artefactos y crónicas de las dinastías Tang y Ming reflejan este rico contacto. "Ahora sabemos, gracias a estudiosos como el profesor Li Anshan, que Du Huan, de la dinastía Tang, visitó África en el siglo VIII. La porcelana hallada aquí es una prueba física de este contacto".

De este modo, África y China no son extraños. Son viejos amigos que renuevan una antigua y noble conversación.

Busani Ngcaweni, Director General de la Escuela Nacional de Gobierno de Sudáfrica, introdujo un concepto que está cobrando importancia: la pluriversalidad. Se trata del reconocimiento de que ninguna civilización tiene el monopolio de la verdad o el progreso.

„Dialog potvrzuje naši víru v koexistenci civilizací... Pluriverzální svět odmítá představu jediné univerzální civilizace.“

Sus palabras son una refutación directa de la teoría del choque de civilizaciones de Samuel Huntington, que predecía un conflicto inevitable entre culturas diferentes. En su lugar, Ngcaweni y los oradores reunidos ofrecieron una esperanza de armonía, basada en el respeto mutuo, la diplomacia y la prosperidad compartida.

Varoval také před „měkkým násilím“, ekonomickými a strukturálními nerovnostmi, které dnes sužují globální řád. „Nepokoje v globální ekonomické správě pohánějí polykrisi... To je forma ekonomického násilí, která podkopává naše společné cíle.“

El diálogo entre civilizaciones, argumentó, es necesario para rediseñar instituciones como el G20, las Naciones Unidas y la Unión Africana al servicio de la solidaridad, la igualdad y la sostenibilidad, que es el tema de Sudáfrica como presidente del G20.

En su discurso, Wang Yi presentó la visión de China sobre el futuro del diálogo de civilizaciones según la Iniciativa de Civilización Global presentada por el Presidente Xi Jinping. Esta visión se basa en tres principios:

  1. Igualdad entre civilizaciones - rechazo de la superioridad de cualquier cultura o sistema.
  2. Intercambio entre civilizaciones: aprender unos de otros para afrontar los retos globales comunes.
  3. El avance de las civilizaciones: utilizar herramientas como la inteligencia artificial y la tecnología no para dividir, sino para potenciar el conocimiento y la creatividad humanos compartidos.

„Lidstvo má pouze jednu Zemi a jedinou společnou budoucnost. Nechť naše dialogy hrají harmonickou symfonii... směrem k lepší budoucnosti,“ řekl Wang Yi.

La disposición de China a apoyar e incluso albergar plataformas como el Foro Mundial de la Alianza de Civilizaciones de la ONU en 2028, y a financiar mecanismos de diálogo intercivilizacional, son manifestaciones de la administración mundial en una era de fragmentación y miedo.

Este diálogo no es sólo diplomático, es cósmico. A medida que aprendemos más sobre nuestros orígenes, la interconexión de toda la vida y los ilimitados misterios del universo, amanece una nueva era de civilización. En esta era de transición, los espíritus de los antepasados de la humanidad, los que construyeron las pirámides, esculpieron las montañas, cartografiaron las estrellas y plantaron las semillas del lenguaje y el derecho, reclaman la unidad a través del entendimiento.

Al celebrar el primer Día Internacional del Diálogo entre Civilizaciones, recordemos que nuestra grandeza como especie no reside en el dominio, sino en la cooperación. Somos la suma de nuestras historias, luchas y aspiraciones compartidas.

El diálogo no es una opción, es una necesidad. Es la manera de avanzar no sólo como naciones, sino como una sola humanidad. Abracémoslo con la sabiduría de nuestros antepasados y la esperanza de nuestros hijos.

Kirtan Bhana, TDS

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