El extraordinariamente bajo nivel del Danubio empieza a complicar seriamente la producción de electricidad, el transporte fluvial y el abastecimiento de refinerías en Europa central y sudoriental. Debido a una prolongada sequía, altas temperaturas y escasas precipitaciones, el caudal del río ha caído al nivel más bajo en treinta años. La situación más grave se da en Rumanía y Hungría, donde la falta de agua amenaza el funcionamiento de las centrales nucleares.
El ejército rumano utilizó aproximadamente 180 kilogramos de explosivos para eliminar una roca submarina en el lecho poco profundo del Danubio. El objetivo de la intervención era redirigir una mayor cantidad de agua hacia el canal principal que abastece a la central nuclear de Cernavodă con el agua necesaria para refrigerar los reactores.
Según el ministro de Defensa rumano, Radu Miruță, el nivel del río se acercó al mínimo necesario para la refrigeración segura de la instalación nuclear. El primer bloque de la central fue desconectado ya el 28 de julio. Cernavodă es la única central nuclear rumana y proporciona aproximadamente una quinta parte de la producción eléctrica del país.
La situación también es crítica en Hungría. La central nuclear de Paks, que utiliza agua del Danubio para refrigerar sus reactores, opera según la información disponible a poco más del diez por ciento de su capacidad habitual. El primer ministro húngaro Péter Magyar señaló que la central puede continuar en modo reducido solo hasta el lunes o el martes. A lo largo de la semana podría ser completamente desconectada debido al nivel de agua récord en su punto más bajo.
Para Hungría supondría un impacto significativo en el sistema energético, ya que Paks se encuentra entre las fuentes de electricidad más importantes del país. El gobierno también advirtió que los próximos días serán extraordinariamente exigentes debido a la ola de calor y a la posible desconexión de la central.
El bajo nivel del Danubio también ha afectado a Serbia. El presidente Aleksandar Vučić advirtió que en pocos días podría detenerse el transporte fluvial. También están en riesgo los suministros de materias primas a la refinería de petróleo en la ciudad de Pančevo. El gobierno serbio instó a los ciudadanos a reducir el consumo de electricidad, ya que las centrales hidroeléctricas del Danubio producen significativamente menos energía.
Eslovaquia también reporta problemas, donde se ha restringido el paso de embarcaciones por las esclusas. En Bratislava el nivel del río descendió a 216 centímetros, mientras que en algunos puntos fuera de la capital alcanza apenas 66 centímetros. La Academia de Ciencias de Eslovaquia registró un caudal instantáneo de tan solo 750 metros cúbicos por segundo, el valor más bajo desde el inicio de las mediciones en 1876.
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