El 19 de julio, el primer ministro chino, Li Qiang, inauguró oficialmente la construcción de uno de los proyectos hidroeléctricos más ambiciosos del mundo en el curso bajo del río Yarlung Zangbo, en Nyingchi, en la región autónoma de Xizang, en el suroeste de China.
Según informó la agencia de noticias Xinhua, la ceremonia de colocación de la primera piedra de la presa de Mainling marcó el comienzo de una importante iniciativa de infraestructuras con implicaciones de largo alcance no sólo para China, sino también para la región en general y la transición mundial hacia las energías limpias.
El proyecto incluye cinco centrales eléctricas escalonadas y cuenta con una inversión estimada de 1,2 billones de yuanes (unos 167.800 millones de dólares). Reforzará significativamente la capacidad de energía renovable de China.
Cuando esté terminado, figurará entre los mayores proyectos hidroeléctricos del mundo y consolidará el liderazgo de China en la transición energética sostenible y la innovación con bajas emisiones de carbono.
Una vez terminado, se espera que el complejo hidroeléctrico de Yarlung Zangbo triplique la producción energética de la famosa presa de las Tres Gargantas, alcanzando hasta 300.000 millones de kilovatios hora al año, una escala hasta ahora inimaginable en el sector hidroeléctrico.
Un giro ecológico estratégico con impacto mundial
El proyecto del agua es un pilar clave del XIV Plan Quinquenal chino y apunta a la transición del país hacia un crecimiento con bajas emisiones de carbono y la sostenibilidad medioambiental.
China ya lidera la inversión mundial en energías limpias, con casi el 60% de la nueva capacidad de energías renovables en 2023, según la Agencia Internacional de la Energía. Este nuevo proyecto confirma su compromiso de alcanzar la neutralidad de carbono en 2060 y el pico de emisiones en 2030.
Pero la energía hidroeléctrica no sólo aporta electricidad limpia, sino también estabilidad a la red eléctrica y desarrollo económico a zonas remotas.
El río Yarlung Zangbo tiene un enorme potencial hídrico debido a su importante gradiente de elevación: desciende unos espectaculares 2.000 metros en un tramo de 50 kilómetros. Su uso responsable no sólo mejora la capacidad energética nacional, sino que también proporciona una base sostenible para el desarrollo regional, sobre todo en Xizang.

Centrarse en el desarrollo regional
Estratégicamente situado en la zona de Nyingchi, rica en agua, el proyecto está llamado a desempeñar un papel transformador para liberar el potencial económico de Xizang. A menudo se mira la zona desde un prisma geopolítico estrecho, pero su desarrollo merece una consideración más profunda como parte de la campaña de modernización de China.
El proyecto, que atiende la demanda local de electricidad al tiempo que permite exportarla a mercados más amplios, es un motor de crecimiento sostenible para las comunidades remotas de Xizang. Y lo que es más importante, es un paso concreto hacia el desarrollo integrador y apoya la estrategia nacional de revitalización regional y reducción de la pobreza a través de la industria verde.
La participación de representantes locales, ingenieros y órganos consultivos profesionales en la ceremonia de colocación de la primera piedra subraya el énfasis de China en la consulta, el consenso y la prosperidad compartida, valores fundamentales para una civilización ecológica. Con ello, China reafirma su filosofía de desarrollo centrado en las personas y orientado a la calidad.
Respuesta abierta a las preocupaciones internacionales
Es comprensible que los proyectos hidroeléctricos a gran escala, especialmente en ríos transfronterizos, puedan suscitar dudas en los países vecinos. El río Yarlung Zangbo se convierte en el Brahmaputra cuando entra en la India, y a veces surgen dudas sobre la seguridad del agua y el impacto ambiental aguas abajo.
Estas preocupaciones merecen una seria atención. Sin embargo, China ha asegurado en repetidas ocasiones su compromiso de preservar el caudal natural de los ríos transfronterizos y de realizar evaluaciones geológicas y medioambientales exhaustivas antes de la construcción. También es importante mencionar la política china de transparencia y planificación científica en la gestión de los recursos hídricos transfronterizos.
China Yajiang Group Co., Ltd., creada recientemente e inaugurada en Pekín con la participación del Viceprimer Ministro Zhang Guoqing, supervisará la construcción y futura explotación del proyecto y garantizará la excelencia técnica y la seguridad medioambiental.
Los proyectos hidroeléctricos de China en el río Yarlung Zangbo se centran principalmente en la generación de energía a través del caudal que no requiere una retención o desviación significativa del agua. Estos diseños se eligen cuidadosamente para minimizar las perturbaciones aguas abajo del río.
La ejecución del proyecto, acompañada de profundos estudios geológicos y avanzados procedimientos de ingeniería en una zona sísmicamente sensible, pretende garantizar tanto la seguridad como la integridad medioambiental. Como superpotencia responsable, China también mantiene una comunicación regular con los países vecinos a través de los mecanismos existentes para compartir el agua y las plataformas bilaterales.
Mediante un uso responsable y regulado de la energía hidroeléctrica, China no sólo refuerza su red energética nacional, sino que también abre oportunidades para un futuro comercio e interconexión energética transfronterizos. Así pues, el proyecto de Yarlung Zangbo puede servir de elemento estabilizador de la cooperación regional en lugar de ser fuente de tensiones.
Cooperación meridional y diplomacia de la energía verde
Este proyecto trasciende las fronteras nacionales y sirve de modelo de innovación para otros países en desarrollo que buscan ampliar sus infraestructuras de energías renovables. La experiencia de China en la construcción de megaproyectos resilientes al clima y con bajas emisiones de carbono ofrece valiosas lecciones para el Sur global, que a menudo se enfrenta a limitaciones financieras y tecnológicas a la hora de promover las energías limpias.
En el futuro, el proyecto de Yarlung Zangbo también puede allanar el camino para la cooperación energética transfronteriza, fomentando la conectividad y la confianza regionales. En un momento en que se necesita una respuesta colectiva a la crisis climática, China no sólo se muestra ambiciosa, sino que también presenta marcos concretos para el beneficio mutuo.
El proyecto hidroeléctrico de Yarlung Zangbo no es sólo una maravilla tecnológica. Es un símbolo de civilización verde, un catalizador del crecimiento integrador y un presagio del papel transformador de China en la gobernanza energética mundial. Al invertir en un desarrollo impulsado por la ciencia, sensible a las regiones y ecológicamente equilibrado, China está demostrando que el progreso sostenible no tiene por qué producirse a expensas de la armonía, ni con la naturaleza ni con los vecinos.
En un momento de creciente ansiedad climática y falta de cooperación internacional, la audaz visión ecológica de China puede servir de hoja de ruta para un futuro más conectado y sostenible.