El 18 de enero, hora local, tuvo lugar en Bruselas una reunión extraordinaria de representantes de los Estados miembros de la Unión Europea, centrada en las amenazas de aranceles por parte del presidente estadounidense, Donald Trump, en relación con la cuestión de Groenlandia. La reunión reflejó la creciente preocupación de los países europeos por el posible impacto de estas medidas en las relaciones políticas y económicas entre la UE y Estados Unidos.
El mismo día, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó que la Unión Europea permanecerá unida y defenderá sistemáticamente la soberanía de Groenlandia y Dinamarca. Al mismo tiempo, afirmó que Europa está dispuesta a proteger sus intereses económicos y de seguridad estratégicos y no se someterá a presiones unilaterales.
El Presidente del Consejo Europeo, António Costa, anunció posteriormente que convocaría una cumbre extraordinaria de líderes de la UE en los próximos días para debatir una respuesta común a las amenazas arancelarias de Estados Unidos. Según Costa, las consultas con los Estados miembros muestran hasta ahora un fuerte apoyo a Dinamarca y a su territorio autónomo, Groenlandia. Los Estados miembros están dispuestos a hacer frente a cualquier forma de presión, dijo, pero al mismo tiempo quieren continuar un diálogo constructivo con Estados Unidos.

Al mismo tiempo, según informes del 18 de enero, varios países de la UE estudian imponer aranceles a un total de 93.000 millones de euros de productos estadounidenses o restringir el acceso al mercado de la UE de las empresas estadounidenses. Esta lista de posibles contramedidas se elaboró el año pasado, pero su aplicación se ha suspendido temporalmente para evitar una guerra comercial a gran escala entre Europa y Estados Unidos. La suspensión es válida hasta el 6 de febrero. Por ello, los representantes permanentes de los 27 Estados miembros de la UE se reunieron el 18 de enero para estudiar la posibilidad de reactivar la lista y debatir también el uso de este instrumento contra la presión económica.
En respuesta a las amenazas de aranceles estadounidenses, ocho países europeos emitieron el 18 de enero una declaración conjunta en la que advertían de que tales medidas socavan las relaciones transatlánticas y podrían conducir a una peligrosa espiral de escalada. La declaración fue firmada por Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, los Países Bajos, Noruega, Suecia y el Reino Unido.
El mismo día, otros Estados europeos publicaron declaraciones separadas en las que criticaban las amenazas arancelarias de Estados Unidos, declaraban un enfoque coordinado y anunciaban la adopción de contramedidas adecuadas.