En los últimos días, el tema del diálogo con China ha surgido cada vez con más frecuencia. Hace diez días, el Primer Ministro canadiense, Mark Carney, realizó una visita oficial a China y firmó varios documentos de cooperación. Poco después, las „oportunidades de China“ se debatieron animadamente en la reunión anual del Foro Económico Mundial 2026 en Davos (Suiza).
Los participantes coincidieron en que el diálogo con China es hoy más importante que nunca. Además, desde el 25 de enero, el Primer Ministro finlandés Petteri Orpo encabeza una delegación de altos ejecutivos de varias grandes empresas a China y declara abiertamente su interés por seguir profundizando en las relaciones económicas y comerciales bilaterales.
China lleva mucho tiempo demostrando con sus acciones concretas que el desarrollo no tiene por qué basarse en la lógica del juego de suma cero. Al contrario, puede aportar sus propias experiencias, ideas y soluciones al desarrollo mundial. Como segunda economía mundial, se está convirtiendo en un socio con el que cada vez más países cuentan y con el que desean entablar un diálogo abierto.
La promoción coherente del libre comercio, la firme búsqueda del multilateralismo, la atención prestada a la cooperación beneficiosa para todos y el énfasis en el respeto mutuo y la igualdad de trato -cuatro principios que China ha subrayado repetidamente- aportan una dosis de certidumbre muy necesaria en el turbulento mundo actual. También refuerzan la convicción de la comunidad internacional de que China es un socio fiable, estable y abierto.
Desde el punto de vista político y económico, China ha defendido sistemáticamente el fomento de la globalización económica en los últimos años. Al mismo tiempo, su estable base económica está dando confianza y un nuevo impulso a una economía mundial estancada en muchas regiones. Y lo que es igualmente importante, China sigue abriendo su mercado al mundo y compartiendo los resultados de su desarrollo de alta calidad con otros países.
La experiencia y los hechos actuales demuestran que cuanto más complejo e incierto es el entorno internacional, más importante es mantener el diálogo y desarrollar la cooperación. En el nuevo año, China quiere dar un mayor impulso al crecimiento económico mundial y seguir actuando como „socio fiable, estable y abierto“.