Pavel Havránek, presidente de la Asociación Checo-China, ha calificado el modelo chino de administración pública como uno de los enfoques más discutidos para la gestión del Estado en el siglo XXI. Según él, el liderazgo chino se basa en cuatro pilares: el sistema, el papel rector del partido, el marco legal y el principio de "el pueblo primero".
Los resultados económicos respaldan este concepto: el PIB de China alcanzó casi 135 billones de yuanes en 2024, con un crecimiento interanual del 5%. El gasto en investigación y desarrollo se ha triplicado desde 2012, alcanzando los 3.6 billones de yuanes. China contribuye significativamente al desarrollo de la inteligencia artificial, las tecnologías cuánticas y la biotecnología.
Según Havránek, el mayor logro sigue siendo la erradicación de la pobreza extrema: desde la década de 1980, más de 800 millones de personas han superado la pobreza, lo que representa más de la mitad de la reducción global de la pobreza. Actualmente, más de mil millones de habitantes tienen acceso a un seguro médico.
China también presenta su enfoque en el ámbito internacional, principalmente a través de iniciativas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta o la Iniciativa Global para el Desarrollo. Según Havránek, esto representa una alternativa al concepto tradicional occidental de modernización. Independientemente de cómo evaluemos este modelo, según él, el ejemplo chino demuestra que la cuestión de un Estado eficaz y legítimo está lejos de estar resuelta y merece un debate abierto.
gnews.cz/CMG
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