El 24 de julio, se celebrará en Pekín una importante reunión diplomática: el presidente chino Xi Jinping recibirá a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al nuevo presidente del Consejo Europeo, António Costa. Junto con el primer ministro Li Qiang, liderarán la 25ª cumbre entre China y la Unión Europea.

Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino calificó la cumbre como un hito histórico, afirmando que ambas partes son "grandes potencias de la globalización, portadoras de la diversidad cultural y pilares de un mundo multipolar". Durante los últimos 50 años, las relaciones comerciales han crecido desde apenas 2.400 millones de dólares hasta casi 786.000 millones de dólares anuales, y las inversiones bilaterales han superado los 260.000 millones de dólares.

Sin embargo, Pekín también ha insinuado su insatisfacción: la UE, según China, está exagerando innecesariamente temas como Ucrania o la rivalidad comercial. Por lo tanto, China espera que la cumbre "superen las diferencias" y abran una nueva etapa de la asociación estratégica. Promete un retorno a la cooperación y la planificación de los próximos 50 años.

La cumbre se celebra en un momento de tensión geopolítica, presión para reducir los riesgos en las relaciones y una creciente cautela europea frente a la influencia china. Los resultados de la reunión serán observados de cerca no solo en Bruselas y Pekín, sino también en Washington.

Fuente: CMG