JERUSALÉN – Israel se está preparando para las elecciones parlamentarias, que tendrán lugar el 27 de octubre de 2026. Los votantes decidirán quién ocupará los 120 escaños del Knesset. Las elecciones serán objeto de una gran atención no solo por la política interna, sino también por la situación de seguridad y las continuas disputas sobre la dirección del país tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Las elecciones representan un momento importante para el primer ministro Benjamin Netanyahu y su partido Likud, de derecha. Después de un período políticamente turbulento, Netanyahu buscará otro mandato en una situación en la que sus principales rivales buscan crear una alternativa más amplia a la actual coalición gobernante.
Una de las nuevas fuerzas políticas más destacadas es Jašar (Yashar!), liderada por el ex jefe del estado mayor del ejército israelí, Gadi Eisenkot. El partido ha ganado fuerza en los últimos meses y, según algunas encuestas, incluso ha superado al Likud. Una encuesta de julio le otorgó 24 escaños frente a los 23 del Likud. Eisenkot representa uno de los mayores desafíos políticos para Netanyahu. Su principal ventaja es su perfil de seguridad y su experiencia en el liderazgo del ejército israelí. Al mismo tiempo, intenta atraer a los votantes que buscan una alternativa al actual liderazgo político, sin dejar de lado la importancia de la seguridad del Estado.
Otra fuerza importante es la formación centrista Beyachad (Juntos), que surgió de la unión de proyectos políticos del ex primer ministro Naftali Bennett y el líder de Yesh Atid, Yair Lapid. Ambos políticos buscan crear una alternativa céntrica más amplia que podría desempeñar un papel clave en la formación de un nuevo gobierno después de las elecciones. El sistema electoral israelí se basa en la representación proporcional. Los 120 escaños del Knesset se distribuyen entre los partidos políticos, y estos deben obtener al menos el 3,25% de los votos para ingresar al parlamento. Para formar un gobierno mayoritario, es necesario el apoyo de al menos 61 diputados.
Por lo tanto, las coaliciones posteriores a las elecciones pueden ser tan importantes como el propio ganador de las elecciones. Las encuestas actuales no indican que ninguno de los principales bloques políticos tenga la seguridad de una mayoría parlamentaria por sí solo. Por lo tanto, los resultados podrían ser decididos por partidos más pequeños y la capacidad de cada bando para formar una coalición viable. Las elecciones también serán la primera votación parlamentaria a nivel nacional desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. La seguridad, la guerra, las relaciones con los palestinos, el servicio militar, la economía e incluso la cuestión de la futura dirección de la sociedad israelí serán temas centrales de la campaña. La importancia de las elecciones trasciende las fronteras de Israel.
Su resultado puede influir en la política israelí hacia los palestinos, las relaciones con Estados Unidos y el desarrollo futuro del Medio Oriente. Para Netanyahu, será una prueba de su capacidad para mantener el apoyo político después de años de crisis y conflictos militares. El 27 de octubre, Israel se enfrenta a una votación que podría decidir no solo la composición del 26º Knesset, sino también si Benjamin Netanyahu seguirá siendo la figura dominante en la política israelí o si el país entrará en una nueva era política.
gnews.cz - Jan Vojtěch