El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional advierten que las tensiones en Oriente Medio están comenzando a afectar cada vez más a la economía mundial. Ambas instituciones redujeron el jueves sus principales previsiones de crecimiento para 2026 y advirtieron que los precios más altos de la energía, la incertidumbre en los mercados y las presiones inflacionarias podrían complicar significativamente el desarrollo futuro.
El Banco Mundial, en su último informe "Perspectivas de la economía mundial", redujo la estimación del crecimiento global en 2026 al 2,5 por ciento. Al mismo tiempo, advirtió que, si se produjeran nuevas interrupciones en el suministro de energía y las tensiones se extendieran a los mercados financieros, el crecimiento de la economía mundial podría desacelerarse hasta el 1,3 por ciento.
Según el Banco Mundial, el conflicto se refleja principalmente en el aumento de los precios de la energía. Esto aumenta las presiones inflacionarias y fortalece la probabilidad de una política monetaria más restrictiva, que podría afectar especialmente a los países dependientes de las importaciones de energía. El informe también prevé que los precios de las materias primas podrían aumentar un 22 por ciento este año.
Además de los riesgos, el Banco Mundial menciona también un factor positivo. Según la institución, las mayores inversiones en inteligencia artificial podrían ayudar a impulsar la actividad económica y mitigar parcialmente los efectos de una perspectiva global más pesimista.
El Fondo Monetario Internacional adoptó un enfoque similar. Redujo la previsión de crecimiento de la eurozona para 2026 del 1,1 por ciento de abril al 0,9 por ciento. Al mismo tiempo, aumentó la estimación de la inflación en la eurozona al 2,8 por ciento. Según el FMI, la principal razón son los mayores costes de la energía, que se traducen en costes empresariales y precios al consumidor.
gnews.cz/CMG
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