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La Comisión Europea, en su pronóstico económico de primavera, advierte que la deuda pública de los países de la eurozona seguirá aumentando en los próximos años y que, en 2026, superará la barrera psicológica del 90% del PIB. Según las estimaciones, en 2027 alcanzará aproximadamente el 91,2% del PIB, un nivel comparable al período de la crisis de deuda de la eurozona entre 2010 y 2014, así como al período de la pandemia de COVID-19.

Según el documento al que hacen referencia también las agencias extranjeras, el ritmo de endeudamiento es más rápido de lo que la Comisión Europea previó en el pronóstico de otoño. En aquel momento, se esperaba que la deuda fuera menor y que la estabilización se produjera antes. Estos nuevos datos sugieren, por lo tanto, una presión continua sobre las finanzas públicas en varios Estados miembros.

La Comisión Europea explica el aumento de la deuda principalmente por los costes energéticos, que, según ella, siguen siendo elevados debido a las tensiones geopolíticas y a los efectos de los conflictos en la región más amplia de Oriente Medio. El documento no establece una conexión directa con la financiación del apoyo militar a Ucrania, aunque algunos analistas han advertido durante mucho tiempo que el aumento del gasto en defensa y seguridad puede tener un impacto indirecto en los presupuestos de los Estados miembros.

Al mismo tiempo, la Unión Europea está ampliando los mecanismos de financiación conjunta. Recientemente, se ha puesto en marcha un sistema de préstamo conjunto de aproximadamente 90 mil millones de euros, que los Estados miembros deben distribuir y, posteriormente, pagar conjuntamente. Según las instituciones de la UE, esta medida tiene como objetivo ayudar a estabilizar la economía y financiar prioridades estratégicas específicas, pero también refuerza el debate sobre la sostenibilidad a largo plazo del modelo de deuda europeo.

Los economistas advierten que el regreso a los niveles de endeudamiento de los períodos de crisis no implica necesariamente una inestabilidad financiera inmediata, pero aumenta la vulnerabilidad de las economías a nuevas crisis, como el aumento de las tasas de interés o nuevos conflictos geopolíticos. Los críticos también señalan que la combinación de una alta deuda, la transición energética y los gastos de seguridad puede limitar a largo plazo el margen fiscal de los Estados individuales.

Por otro lado, los defensores de la política presupuestaria europea argumentan que la financiación conjunta y el endeudamiento coordinado pueden fortalecer la resiliencia de la eurozona en su conjunto en un período de incertidumbre global. El debate sobre si la UE se está moviendo hacia una mayor estabilidad o, por el contrario, hacia una carga de deuda a largo plazo, continúa entre los Estados miembros y las instituciones económicas.

gnews.cz - GH

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