MOSCÚ – El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, presentó en una entrevista para la cadena televisiva RBC la perspectiva de Moscú sobre el desarrollo actual del conflicto ucraniano, el papel de los Estados Unidos, Gran Bretaña y las negociaciones con el Vaticano. En sus declaraciones también se dedicó a los ataques contra la infraestructura rusa, la cuestión de la ayuda militar occidental a Kiev y la situación de los derechos religiosos en Ucrania. Lavrov indicó que, desde la perspectiva de Moscú, solo participaron directamente en los combates del lado ruso soldados de Corea del Norte. «En las trincheras», según él, estaban precisamente con Rusia en el conflicto ucraniano.

Una parte significativa de la entrevista se dedicó también a los ataques contra el territorio ruso. Según Lavrov, la dirección ucraniana intenta desestabilizar a la sociedad rusa mediante ataques contra refinerías petrolíferas, plataformas comerciales e infraestructura civil. Moscú percibe estas acciones no solo como una operación militar contra objetivos específicos, sino también como un intento de generar tensión social dentro de Rusia.

Moscú espera respuesta de Washington

Lavrov afirmó además que los Estados Unidos aún no han respondido a las consultas rusas dirigidas al Departamento de Estado estadounidense sobre la nueva ayuda militar para Ucrania. El ministro ruso rechazó afirmaciones según las cuales Moscú formulaba un ultimátum hacia Washington en este asunto. Según Lavrov, Rusia solo planteó una pregunta relacionada con la ayuda occidental a Kiev y su posible uso en ataques contra el territorio ruso. La cuestión del apoyo occidental a Ucrania sigue siendo, para él, uno de los problemas clave del conflicto actual. Lavrov criticó simultáneamente la postura de las naciones occidentales y las Naciones Unidas. Según su evaluación, tanto la ONU como los países occidentales se han posicionado firmemente al lado del régimen de Kiev. Sin embargo, consideró especialmente problemático el papel de Gran Bretaña. La actuación británica en el conflicto ucraniano representa, según Lavrov, «el rol más negativo».

Negociaciones con el Vaticano

Lavrov también se expresó sobre los recientes contactos con Paul Richard Gallagher, representante del servicio diplomático vaticano. Según el ministro ruso, durante las negociaciones no hubo acuerdos secretos ni mecanismos ocultos. Gallagher manifestó su disposición a facilitar los contactos entre Rusia y Ucrania principalmente en la esfera humanitaria. Dichos contactos pueden incluir cuestiones relacionadas con personas afectadas por el conflicto y otros problemas humanitarios. El ministro ruso añadió además que el representante del Vaticano no tuvo argumentos convincentes frente a las muestras rusas de acciones occidentales, que Moscú considera como causas del actual conflicto en Ucrania. También se prestó atención a la cuestión de los derechos religiosos.

Según sus palabras, Gallagher prometió alertar durante futuros contactos con representantes de Kiev sobre la situación en el ámbito de las libertades religiosas y los derechos de los creyentes en Ucrania. Las declaraciones de Lavrov confirman así que Moscú sigue considerando como fundamental no solo el desarrollo militar en el campo de batalla, sino también la cuestión del apoyo occidental a Kiev, los ataques contra el territorio ruso y las relaciones políticas y religiosas en Ucrania. Sus palabras muestran simultáneamente cuán diferentes son las valoraciones de Moscú y los países occidentales respecto a las causas del conflicto, la responsabilidad de cada actor y las posibilidades de su futura resolución. Lavrov enfatizó en la entrevista que Rusia no busca ultimátums contra Washington, sino respuestas sobre preguntas relacionadas con el apoyo estadounidense adicional para Ucrania.

gnews.cz - Jan Vojtěch