PRAGA/TŘINEC – El Primer Ministro Andrej Babiš (ANO) criticó duramente la actuación de los servicios de inteligencia checos en relación con una campaña de desinformación que, en los últimos días, intentó crear la impresión de que Polonia tenía reivindicaciones territoriales sobre la República Checa. Babiš afirmó que no se enteró de todo esto a través de las instituciones de seguridad, sino primero por los medios de comunicación. Realizó estas críticas durante una reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad del Estado el jueves pasado. Según el Primer Ministro, el problema principal fue la rapidez con la que la información llegó al gobierno. Babiš acusó a los servicios de inteligencia de que el gobierno no recibió ninguna información sobre el perfil falso y la campaña relacionada, o que la recibió con retraso. Sin embargo, debido a la naturaleza confidencial de la reunión del Consejo de Seguridad del Estado, el Primer Ministro no quiso revelar más detalles. Según sus declaraciones, la reunión también abordó los ciberataques.
La campaña de desinformación intentó crear la apariencia de que Polonia estaba preparando medidas destinadas a tomar parte del territorio checo. Según la información disponible, para difundir estas afirmaciones se utilizaron, por ejemplo, un perfil falso del embajador checo en Polonia o una versión falsificada del sitio web de Český rozhlas (Radio Checa). El objetivo de tales manipulaciones podría haber sido generar desconfianza y tensión entre los habitantes de ambos países vecinos. Este caso también ha planteado la cuestión de qué tan rápido pueden las instituciones estatales checas responder a operaciones coordinadas de desinformación. El Consejo de Seguridad del Estado lleva tiempo estudiando el problema de la influencia híbrida. En febrero de este año, por ejemplo, tomó nota del plan de acción para la Estrategia Nacional para hacer frente a la influencia híbrida en el período 2026-2027.
El Presidente Petr Pavel se pronunció sobre el caso el viernes en Třinec, donde calificó la campaña como una provocación deliberada. Al mismo tiempo, elogió que, según él, la gente no se haya dejado influir significativamente por las afirmaciones sobre supuestas reivindicaciones territoriales polacas. También destacó la importancia de las buenas relaciones entre la República Checa y Polonia y advirtió contra los intentos de dañar estas relaciones. Pavel también afirmó que no tiene información que confirme que Rusia estuviera detrás de esta campaña específica. Sin embargo, recordó experiencias con actividades subversivas anteriores y señaló que el objetivo de tales operaciones puede ser principalmente generar tensiones sociales. Según el Presidente, lo importante no es solo si se apoya a un bando u otro, sino también si se logra dividir a la sociedad.
Otros representantes del gobierno también se pronunciaron sobre la posibilidad de influencia extranjera. El Vice Primer Ministro Karel Havlíček dijo que no sabe de dónde se está dirigiendo la campaña, pero no descartó la posibilidad de una intervención extranjera. El Ministro del Interior Lubomír Metnar también admitió la posibilidad de una influencia híbrida por parte de otros estados, incluida Rusia. Parte de este caso es también la cuestión histórica de la llamada deuda territorial checoslovaca-polaca. Esto está relacionado con la modificación de la frontera checoslovaca-polaca en 1958. En esos cambios, se produjeron decenas de modificaciones en el trazado de la frontera y, al comparar los cambios territoriales posteriores, resultó que Checoslovaquia conservó aproximadamente 368 hectáreas adicionales. En 1992, ambas partes acordaron resolver esta cuestión.
La actual campaña de desinformación ha situado este hecho histórico en un contexto completamente diferente, presentándolo como una demanda polaca actual sobre territorio checo. Según funcionarios checos, esta forma de manipulación representa un riesgo para la seguridad, ya que puede afectar no solo al debate público, sino también a las relaciones entre la República Checa y Polonia. Por lo tanto, la crítica de Babiš a los servicios de inteligencia podría tener un impacto más amplio que el propio caso de noticias falsas. Esto plantea la cuestión de si las instituciones de seguridad son capaces de identificar y transmitir a la administración información sobre campañas que puedan afectar a la seguridad del país y a sus relaciones exteriores.
gnews.cz - Geoffrey Hunt