El secretario general de la ONU, António Guterres, instó a los gobiernos del mundo a tomar medidas inmediatas contra las olas de calor extremo, que según él amenazan vidas humanas, las condiciones laborales y el funcionamiento de las ciudades. Las temperaturas en aumento son potenciadas además por el fenómeno climático El Niño, que afecta el tiempo y la distribución de las precipitaciones en numerosas partes del mundo.
Guterres presentó su llamamiento en respuesta a la actualización del pronóstico de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Según este, en los próximos meses se esperan temperaturas superiores a la media en casi todas las regiones continentales del planeta.
El jefe de la ONU advirtió que los récords de temperatura registrados hasta ahora, los devastadores incendios, las altas temperaturas oceánicas y los miles de muertes causadas por el calor pueden ser solo un presagio de impactos climáticos aún más graves.
«La crisis climática ha llegado a toda marcha», declaró Guterres.
El Niño intensifica el clima extremo
El Niño es un fenómeno climático natural asociado al calentamiento de las aguas superficiales en la zona ecuatorial del océano Pacífico. Sin embargo, sus efectos se manifiestan mucho más allá de los límites del Pacífico y pueden influir en las temperaturas, las precipitaciones, las sequías, las inundaciones y la intensidad de las tormentas tropicales.
Según Guterres, las aguas del océano Pacífico que impulsan El Niño están extraordinariamente calientes y su temperatura continúa aumentando. El pronóstico de la OMM señala al mismo tiempo que hasta octubre la mayoría de las regiones continentales de la Tierra estarán más calientes de lo que corresponde a la media a largo plazo.
El fenómeno climático no solo afecta a las temperaturas. También modifica significativamente la distribución de las precipitaciones. El monzón indio, según la ONU, está por debajo de los valores habituales. Se esperan condiciones más cálidas y secas en América Central, el Caribe, partes de América del Sur, el sur de Asia, Europa, África y el Pacífico sudoccidental.
La ONU exige planes de acción contra el calor
Guterres instó a tomar medidas en cuatro áreas principales. Los países deben proteger mejor a la población de los efectos letales del calor, garantizar condiciones laborales más seguras, adaptar los edificios y las ciudades a las altas temperaturas y al mismo tiempo reducir las causas del cambio climático.
Según él, cada país y ciudad debería tener preparado un plan sanitario para períodos de calor, un sistema funcional de alerta temprana y medidas de salud pública que lleguen a todos los grupos vulnerables de la población.
También es importante ampliar el acceso a sistemas de refrigeración asequibles y sostenibles. Sin embargo, el aire acondicionado y otros métodos de enfriamiento deben ser energéticamente eficientes y accesibles no solo para los hogares más ricos.
El calor amenaza a los trabajadores y el funcionamiento de las ciudades
Según el secretario general de la ONU, los gobiernos y los empleadores deberían establecer normas claras para el trabajo durante las altas temperaturas. Entre ellas puede figurar el cambio del horario laboral, descansos más frecuentes, acceso a agua potable o la interrupción del trabajo en caso de que continuar pudiera poner en riesgo la salud de los trabajadores.
Los trabajadores tampoco deberían perder sus ingresos simplemente porque el peligroso calor impida realizar el trabajo de forma segura.
La protección contra el calor también debería reflejarse en la planificación urbana, la construcción de viviendas, escuelas, hospitales y otras infraestructuras públicas. Cobrarán mayor importancia las zonas verdes, el sombreado de edificios, un mejor aislamiento, superficies de colores claros y una mejor ventilación.
Guterres criticó los nuevos proyectos de combustibles fósiles
El jefe de la ONU advirtió también contra el continuo desarrollo de la extracción de carbón, petróleo y gas natural. Según él, cada nuevo proyecto de combustibles fósiles aumenta el riesgo de que las futuras olas de calor sean más peligrosas y el mundo sea menos seguro.
«Las olas de calor extremo no son una amenaza del futuro. Están aquí, son cada vez más peligrosas y sin intervención serán aún más letales», afirmó Guterres.
Según él, el mundo ya no puede esperar a nuevos récords climáticos y debe al mismo tiempo proteger a la población de los efectos inmediatos del calor y abordar las principales causas del calentamiento global.
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