Según Vojtěch Filip, presidente de la junta directiva de la Cámara de Comercio e Industria Conjunta Checo-China, los resultados de las elecciones japonesas indican un posible giro hacia unas relaciones más tensas entre China y Japón. El fortalecimiento de la coalición gobernante, el Partido Liberal Democrático y el primer ministro Takaichi, podría permitirle defender los intereses nacionales de forma más asertiva gracias a su mayoría de dos tercios en el parlamento.
Sin embargo, Filip señala que el problema fundamental reside en la esfera económica. Japón sigue dependiendo en gran medida de la cooperación comercial con China. A pesar de que la campaña se ha hecho eco de los elementos de seguridad en la política económica, es imposible ignorar el hecho de que la constitución japonesa es fuertemente antimilitarista, sobre todo teniendo en cuenta el legado de la Segunda Guerra Mundial.
Según Filip, acabará imponiéndose una corriente realista, que evitará que las relaciones chino-japonesas se conviertan en otro foco de tensiones internacionales. El fortalecimiento del papel de los países BRICS, afirmó, demuestra que Japón no tiene motivos para limitar sus lazos económicos con China; al contrario, puede realizar intercambios comerciales independientemente del dólar estadounidense.