BERLÍN - Alemania está embarcada en su mayor reforma militar desde la reunificación. El objetivo es claro: transformar la Bundeswehr en el ejército convencional más fuerte de Europa. Este ambicioso plan, que el Canciller Friedrich Merz prometió nada más asumir el cargo en mayo, es una respuesta directa al expansionismo ruso y al deterioro de la situación de seguridad.
El general del ejército alemán Carsten Breuer advirtió recientemente de que la OTAN debe prepararse para un posible ataque ruso en un plazo de cuatro años. El ministro de Defensa, Boris Pistorius, añadió que Alemania debe estar preparada para la guerra a más tardar en 2029, según el sitio web estadounidense Newsweek. El plan se sostiene y cae con la gente. Alemania necesita aumentar el número de soldados en activo de 182.000 a 260.000, complementados con otros 200.000 reservistas.
Aunque los partidos gobernantes no quieren renovar el servicio militar obligatorio completo, están ideando un nuevo modelo. Según la propuesta, a partir del año que viene todos los varones de 18 años tendrán que rellenar un cuestionario obligatorio para comprobar su aptitud y voluntad de servicio. Los primeros serán los de la promoción de 2008. Para las mujeres, el proceso seguirá siendo voluntario. El eurodiputado Jens Spahn ha introducido el término Bedarfswehrpflicht, es decir, „tasa basada en la necesidad“, escribe The Guardian. Aunque la ley prevé la voluntariedad, si los estados no se llenan, la introducción de gravámenes a tanto alzado está en el aire.
Motivación y subvención
¿Y cómo quieren atraer a los jóvenes al ejército? Con dinero y prestaciones. Por ejemplo, están en juego las clases de conducir gratuitas, cuyo precio ha subido mucho en Alemania y la República Checa en los últimos años. También prometen aumentar el sueldo inicial a 2.600 euros (unas 63.000 coronas checas) al mes antes de impuestos. La financiación procederá principalmente de un fondo especial de 100.000 millones de euros (más de 2,5 billones de coronas checas), aprobado poco después de la invasión rusa de Ucrania.
Para 2029, se espera que el país gaste 153.000 millones de euros (unos 3,8 billones de coronas checas) al año en defensa, o una cantidad equivalente a 3,5 % del PIB. Como señala Politico, también están en juego contratos masivos. Para finales de 2026, Berlín prevé tener ante el Parlamento contratos de defensa por valor de 83.000 millones de euros (unos 2,1 billones de coronas checas). La gran mayoría de este dinero irá a parar a industrias de defensa europeas, y especialmente alemanas, como Rheinmetall. Menos de 10 contratos % irán a parar a contratistas estadounidenses.
Francia nerviosa, Polonia feliz
El hecho de que el gigante económico de Europa se esté convirtiendo también en un gigante militar es observado con atención por el resto de Europa. Francia observa el armamento alemán con indisimulado escepticismo. Según el servidor Político en París se teme que Alemania se convierta en „extremadamente dominante“, no sólo militarmente, sino sobre todo económica e industrialmente. Esta rivalidad ya se manifiesta en el proyecto conjunto clave del caza FCAS de nueva generación.
Polonia, por su parte, percibe el fortalecimiento de Alemania como necesario y atrasado. Varsovia ve en el armamento alemán una respuesta lógica a las señales de Washington sobre una posible reducción de la presencia norteamericana en Europa. En tal escenario, Polonia y Alemania se convertirían en los principales defensores del flanco oriental de la OTAN. Sin embargo, Polonia sigue pidiendo que se verifique que Berlín se toma en serio su compromiso de defender Europa, especialmente a la luz del creciente partido prorruso AfD.
En cualquier caso, el centro de gravedad de Europa se está desplazando hacia el Este. Para el continente, esto representa una importante prueba de si Alemania puede utilizar su nueva fuerza en beneficio de la defensa común y si encontrará la voluntad política para hacerlo después de tres décadas de recortes.
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