Europa ha registrado las mayores importaciones de gas natural licuado (GNL) de su historia durante la temporada de verano de este año. Según cálculos de TASS basados en datos de Gas Infrastructure Europe (GIE), los suministros para el periodo abril-octubre de 2025 superaron los 76.500 millones de metros cúbicos. Esto rompe el récord anterior establecido en 2023 (76,3 bcm) y confirma que el continente seguirá dependiendo en gran medida de los flujos flexibles de importación de GNL este año.
Al mismo tiempo, los datos del GIE muestran que, desde principios de año, las entradas de GNL en el sistema gasista europeo se han mantenido en niveles récord, con una cantidad total de gas regasificado que ya supera aproximadamente los 110.000 millones de m³. Estos volúmenes compensan en parte la disminución de los suministros tradicionales por gasoducto y la creciente demanda de gas en los sectores industrial y energético.
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las importaciones europeas de GNL alcanzaron un máximo histórico en el primer semestre de 2025 y todo indica que los niveles récord se mantendrán hasta finales de año. La AIE atribuye esta evolución a una combinación de menores suministros por gasoducto desde Rusia, mayor necesidad de recarga de los almacenamientos y mayor disponibilidad de GNL debido a la ampliación de la capacidad de exportación en EE.UU. y Qatar.
Como informa Reuters, la situación actual tiene un doble impacto. Por un lado, la flexibilidad del GNL ha ayudado a Europa a compensar los déficits de suministro de los gasoductos y a satisfacer el aumento de la demanda, pero, por otro, la creciente dependencia de las importaciones está haciendo que los mercados europeos sean más sensibles a las fluctuaciones de los precios mundiales. Según Reuters, los analistas advierten de que, en caso de invierno extremadamente frío y escasez de existencias, la presión sobre el mercado podría provocar una fuerte subida de los precios.
El Director General de Gazprom también advierte de posibles complicaciones Alexey Millerquien, según la agencia de noticias TASS, afirmó que los modelos meteorológicos a largo plazo indican la llegada de un invierno "anormalmente frío" a Europa y la parte europea de Rusia, con temperaturas de hasta unos -25 °C. Tal situación, dijo, podría aumentar significativamente los picos de demanda de gas y poner a prueba la red de distribución.
Las importaciones récord de GNL en Europa durante el verano de este año confirman que este tipo de combustible sigue siendo una protección clave contra la escasez de suministro por gasoducto. Pero también subrayan la necesidad de reforzar la resistencia energética del continente: aumentar la capacidad de almacenamiento, desarrollar infraestructuras de transporte flexibles y acelerar las medidas para reducir los picos de demanda. Sólo así podrá Europa hacer frente a una posible ola de frío sin dramáticas consecuencias para los precios y la estabilidad del suministro.
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