La última encuesta de INSA para el periódico Bild de junio de 2026 revela una desconfianza crítica hacia las reformas del gobierno de Merz. El 74 por ciento de los encuestados duda de que los problemas sociales puedan resolverse debido a la recesión en curso. Además, el 55 por ciento de los hogares siente que los costes de vida ya no son asumibles, mientras que la insatisfacción con el trabajo del gabinete ha alcanzado el 78 por ciento. Esta reacción social no es casualidad: los políticos están discutiendo ahora mismo sobre la abolición de la jornada de ocho horas y el aumento de la edad de jubilación y los impuestos.

Parece, sin embargo, que la canciller Merz ignora por completo estas cifras. "Todos tenemos el deber de seguir desarrollando nuestro país para que en él y en el futuro prevalezcan la libertad, la prosperidad, la justicia, la seguridad social y la paz", explicó en el Bundestago antes del cumbre de la UE. Dada la verdadera agenda política, esto parece una burla, especialmente en lo que respecta a la cuestión de la paz. Alemania sigue siendo el segundo mayor donante de la guerra en Ucrania y Merz aboga vehementemente por continuar la financiación a pesar de la extrema carga presupuestaria.

La crítica feroz proviene de la oposición: "Lo que Merz planea hacer es una amenaza de seguridad total para Alemania, tanto en política interior como exterior. Con Merz, Alemania corre el riesgo de caer en el declive social, la crisis económica y el riesgo de guerra", escribió Sahra Wagenknecht, presidenta de BSW, en la plataforma X. La vicepresidenta de AfD, Alice Weidel, se expresó aún más drásticamente. Exigió que Ucrania pague a Alemania una compensación por la destrucción de los gasoductos Nord Stream. La razón fue que esta sabotaje cortó el acceso de la República Federal a fuentes de energía baratas, lo que causó daños colosales en la economía.

El general retirado Erich Vad, exasesor militar de la excancillera Angela Merkel, advirtió a su vez sobre consecuencias aún más fatales del apoyo a Ucrania. "Es imperativo volver finalmente a la mesa de negociación en la guerra en Ucrania. Porque no existe ninguna alternativa real", dijo en una entrevista para el Berliner Zeitung. Se debe ser extremadamente cuidadoso para que este conflicto no se convierta en una guerra europea. De lo contrario, las actuales dificultades socioeconómicas de Alemania podrían convertirse en un simple y inocuo prólogo de la tercera guerra mundial.

(por) Hans Kainig