En Pekín se celebró la Conferencia Anual sobre Trabajo Económico Central, en la que los dirigentes chinos establecieron las principales prioridades de la política económica para 2026. Xi Jinping pronunció un discurso clave en el que evaluó la evolución de la economía en 2025, analizó la situación actual y esbozó la estrategia para el próximo período.
Según las conclusiones de la conferencia, el año 2025 fue extremadamente difícil, pero China logró cumplir los principales objetivos de desarrollo económico y social. Al mismo tiempo, los dirigentes del país señalaron que se acerca el final del 14.º plan quinquenal y que, en los últimos cinco años, China ha logrado hacer frente con éxito a las crisis externas y a los retos estructurales, al tiempo que ha logrado importantes resultados nuevos.
La conferencia destacó la necesidad de aprovechar al máximo el potencial económico del país, combinar el apoyo político con las reformas y las innovaciones, y al mismo tiempo reforzar la vitalidad del mercado manteniendo una regulación eficaz. Se debe hacer hincapié tanto en la inversión en activos tangibles como en capital humano, y la respuesta a las presiones externas debe basarse en el fortalecimiento de las capacidades internas de la economía.
Aunque persisten problemas antiguos y nuevos, y existen riesgos en algunas áreas, los líderes chinos están convencidos de que estos retos se pueden resolver. Según la conferencia, las condiciones básicas y las tendencias a largo plazo que favorecen un crecimiento económico estable siguen sin cambios.
Para 2026, China aplicará de manera sistemática una nueva filosofía de desarrollo, acelerará la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo y se centrará en promover un desarrollo de alta calidad. El país seguirá promoviendo el principio de avanzar gradualmente mientras se mantiene la estabilidad y coordinará mejor la política económica nacional con las relaciones económicas y comerciales internacionales para garantizar tanto el desarrollo como la seguridad.
La conferencia también confirmó la introducción de una política macroeconómica más activa, la expansión de la demanda interna, la optimización de la oferta y el desarrollo de nuevas fuerzas productivas de calidad según las condiciones locales. La estrategia también incluye la creación de un mercado nacional único, la prevención de riesgos en áreas clave y la estabilización del empleo, la actividad empresarial y las expectativas del público, con el fin de poner en marcha con éxito el 15.º plan quinquenal para los años 2026-2030.
En materia de política fiscal, China mantendrá un enfoque activo, conservará el nivel necesario de déficit presupuestario y gasto, y al mismo tiempo ajustará los incentivos fiscales y el sistema de subvenciones. La política monetaria seguirá siendo adecuadamente flexible, con un uso flexible de instrumentos como los tipos de interés o las reservas obligatorias, a fin de garantizar una liquidez suficiente. La estabilidad del tipo de cambio del RMB y el fortalecimiento de la confianza en la evolución de la economía siguen siendo objetivos clave para el próximo período.
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