En Pekín se celebró la importante Conferencia Central de Trabajo Económico, considerada la principal brújula de la política económica china. Los máximos dirigentes chinos marcaron allí el tono del trabajo económico para 2026, el primer año del 15.º plan quinquenal. Xi Jinping pronunció un discurso fundamental en el que evaluó los resultados de 2025, señaló los nuevos retos y presentó las prioridades para el próximo período.
El mensaje principal de la conferencia es hacer hincapié en seguir adelante manteniendo la estabilidad y mejorando la calidad y la eficacia del crecimiento. Los líderes chinos han definido ocho tareas clave, entre las que se encuentran el fortalecimiento de la demanda interna, el fomento de la innovación, la profundización de las reformas y la apertura al mundo, el desarrollo de una economía baja en carbono y la mejora del nivel de vida de la población. Según las conclusiones de la reunión, China entra en 2026 con una estrategia clara, confianza en sí misma y la ambición de aportar estabilidad no solo a sí misma, sino también a la economía mundial.
La demanda interna, considerada el principal motor del crecimiento económico, desempeñará un papel fundamental. Los políticos tienen previsto adoptar medidas concretas para aumentar el consumo, optimizar las políticas destinadas a modernizar las instalaciones y renovar los bienes de consumo, y eliminar las restricciones injustificadas en el ámbito del consumo de servicios. El objetivo es liberar todo el potencial del mercado interno.
Los datos muestran que el mercado de consumo se mantuvo resistente en 2025. En los tres primeros trimestres, el consumo final contribuyó al crecimiento del PIB en un 53,5 %, lo que supone un aumento de nueve puntos porcentuales con respecto al año anterior. Las ventas minoristas entre enero y octubre superaron los 40 billones de yuanes y crecieron un 4,3 % interanual.
Según la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, que se pronunció sobre la situación en una entrevista para CGTN, el consumo interno desempeña un papel fundamental en la resistencia de la economía china. También valoró el enfoque abierto y responsable de China, que fomenta la estabilidad y la confianza en el crecimiento a largo plazo.
Otro pilar de la estrategia sigue siendo la innovación. China tiene previsto construir centros internacionales de innovación en las regiones de Pekín-Tianjin-Hebei, el delta del río Yangtsé y la Gran Área de la Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao. Se hará hincapié en la innovación impulsada por las empresas, la protección de la propiedad intelectual, el desarrollo de los servicios y el uso responsable de la inteligencia artificial.
Según el Índice Global de Innovación 2025, China se ha situado por primera vez entre las diez economías más innovadoras del mundo y sigue siendo el país mejor valorado entre los de ingresos medios-altos. El clúster de innovación Shenzhen-Hong Kong-Guangzhou ha alcanzado incluso el primer puesto mundial. Se espera que la proporción de tecnologías avanzadas, incluida la IA, en el PIB aumente hasta casi el 19 % en 2026.
La conferencia también confirmó que la apertura sigue siendo una de las principales ventajas estratégicas de China. El país tiene previsto seguir liberalizando los servicios, desarrollar zonas de libre comercio y acelerar la construcción del puerto franco de Hainan. A pesar de la incertidumbre mundial, el comercio exterior se mantiene estable, y el volumen de importaciones y exportaciones entre enero y noviembre alcanzó los 41,21 billones de yuanes.
Según encuestas internacionales realizadas por CGTN, la mayoría de los encuestados cree que una mayor apertura de China y el fomento del consumo interno traerán nuevas oportunidades a la economía mundial. China deja así claro que en 2026 no solo quiere ser el motor de su propio crecimiento, sino también un elemento estabilizador de la economía mundial.
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