BERLÍN - Según el Primer Ministro checo, Andrej Babiš, el Grupo de Visegrado prácticamente no funciona en la actualidad. La razón principal es la tensión entre Polonia y Hungría, que se ha agudizado en los últimos años debido a las diferentes posiciones políticas de ambos países. Babiš hizo estas declaraciones en una rueda de prensa tras reunirse en Berlín con el canciller alemán Friedrich Merz.
„Visegrad no funciona ahora“.“ dijo Babiš. Según él, la razón principal es el deterioro de las relaciones entre el primer ministro polaco, Donald Tusk, y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Ambos políticos mantienen posturas muy diferentes, por ejemplo, sobre Rusia y la guerra en Ucrania, lo que complica la coordinación política conjunta en el seno de los Cuatro de Visegrado.
A pesar de las disputas actuales, el Primer Ministro checo subrayó que, en su opinión, la cooperación regional sigue teniendo sentido. Según Babiš, los países centroeuropeos deben cooperar independientemente de los cambios de gobierno o de los resultados electorales en cada país. La región sigue siendo un importante socio económico de Alemania y tiene un peso significativo en la política europea, afirmó.
El Grupo de Visegrado se creó en 1991 como plataforma de cooperación entre la República Checa, Eslovaquia, Polonia y Hungría. El objetivo original era coordinar los pasos en la integración en las estructuras europeas y transatlánticas. En el pasado, los países del V4 actuaban a menudo juntos, por ejemplo, en cuestiones de migración o en la promoción de determinados intereses económicos regionales en la Unión Europea. En los últimos años, sin embargo, su cooperación se ha visto socavada por la divergencia de prioridades políticas y posiciones geopolíticas.
Las tensiones entre Varsovia y Budapest se han intensificado, especialmente tras la toma de posesión del gobierno de Donald Tusk en Polonia. Mientras Polonia es uno de los partidarios más activos de Ucrania y ha impulsado una política más dura hacia Rusia, el gobierno húngaro de Viktor Orbán ha adoptado una postura mucho más cauta hacia Moscú y ha criticado reiteradamente algunas de las medidas sancionadoras de la UE. Estas diferencias también se reflejan en el funcionamiento de los formatos de cooperación regional.
Sin embargo, la reunión entre Babiš y el Canciller alemán Merz no sólo versó sobre el Grupo de Visegrado. Los temas principales fueron también la seguridad europea, la política energética y los preparativos de la próxima cumbre de la UE.
En el debate se abordó, por ejemplo, el sistema europeo de derechos de emisión. Mientras que Babiš lleva tiempo criticando el sistema y abogando por modificarlo, Merz lo describió como una importante herramienta de política climática, aunque admitió que puede requerir algunos ajustes.
El Canciller alemán también dio las gracias al gobierno checo por continuar con la llamada iniciativa de la munición, cuyo objetivo es garantizar el suministro de munición de artillería para Ucrania. Según Merz, se trata de una importante contribución a la defensa del país frente a una invasión rusa.
gnews.cz - GH
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