Hungría y Eslovaquia intensifican la presión sobre Ucrania en materia de energía. La disputa sobre el tránsito de petróleo y el suministro energético bloquea ahora importantes decisiones de la Unión Europea y abre un nuevo capítulo de tensiones entre Kiev y algunos Estados centroeuropeos.
Hungría ha vetado la adopción del vigésimo paquete de sanciones antirrusas de la UE y un plan para conceder un préstamo militar de 90.000 millones de euros a Ucrania. Así lo anunció el ministro húngaro de Asuntos Exteriores tras una reunión de ministros de la UE en Bruselas Péter Szijjártó, que justificó la decisión por motivos de seguridad energética de su país.
„He dejado claro que no apoyaremos un préstamo militar a Ucrania porque los ucranianos nos estén chantajeando“.“ Szijjártó declaró a la televisión húngara M1, añadiendo que Budapest cree que Kiev coopera con Bruselas y la oposición húngara y amenaza la seguridad del sector energético de Hungría.
Según el jefe de la diplomacia húngara, el principal motivo de la disputa es la interrupción del tránsito de petróleo por el oleoducto Empresa. „Esa es nuestra posición actual. Por eso hoy no se han aprobado ni el paquete de sanciones ni el préstamo ucraniano“.“ El ministro subrayó que la postura de Hungría sólo podría cambiar cuando se restableciera el suministro de petróleo al país.
El gobierno húngaro ya ha advertido que bloqueará cualquier decisión de la UE a favor de Ucrania hasta que se restablezca el tránsito. La cuestión energética se ha convertido así en un instrumento clave de presión política dentro de la UE.
Mientras tanto, Eslovaquia también ha anunciado una medida similar. El Primer Ministro Robert Fico ha declarado que Bratislava ha interrumpido el suministro eléctrico de emergencia a Ucrania. Esta medida se levantará en cuanto Ucrania reanude el tránsito de petróleo hacia Eslovaquia.
El primer ministro eslovaco también amenazó a Kiev con nuevas medidas de represalia, pero no especificó su forma concreta. Bratislava vincula así la ayuda energética a la resolución del contencioso del petróleo, al igual que Budapest.
La situación actual muestra la creciente tensión entre la solidaridad de la UE con Ucrania y los intereses energéticos de cada Estado miembro. La disputa sobre el tránsito de petróleo se está convirtiendo no sólo en un problema económico, sino también en una importante cuestión política que puede afectar a la futura dirección del apoyo europeo a Kiev y a la unidad de la UE a la hora de aprobar sanciones contra Rusia.
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