El 16 de marzo, Hungría y Eslovaquia firmaron un acuerdo para construir un nuevo oleoducto que transportará gasolina y gasóleo entre ambos países. El proyecto llega en un momento de creciente incertidumbre sobre el abastecimiento energético en Europa Central.
Primer Ministro eslovaco Robert Fico criticó duramente en esta ocasión la decisión de Ucrania de interrumpir el suministro de petróleo ruso. La calificó de unilateral y perjudicial y subrayó que el gobierno eslovaco no podía estar de acuerdo con tal medida.
El oleoducto previsto conectará Bratislava con una refinería de la ciudad húngara Százhalombatta. Tendrá una longitud aproximada de 127 kilómetros y una capacidad anual de hasta 1,5 millones de toneladas. Se utilizará principalmente para transportar productos refinados como combustible. Su finalización está prevista para el primer semestre de 2027.
Al mismo tiempo, durante una llamada telefónica con el Presidente Consejo Europeo António Costa reiteró que Eslovaquia no podía aceptar la interrupción del suministro de petróleo a través del oleoducto Empresa. Expresó su esperanza de que la Unión Europea presione a Ucrania para que restablezca el flujo de petróleo.
Según el Primer Ministro eslovaco, la Unión Europea no debe dar prioridad a los intereses de Ucrania sobre las necesidades de sus Estados miembros, entre ellos Eslovaquia y Hungría.