La crisis energética de Cuba ha llevado a la isla al borde del colapso. Moscú responde con un petrolero, Washington vacila y Pekín presiona para que se impongan sanciones.
El petrolero ruso Anatoly Kolodkin atracó hoy en el puerto de Matanzas, Cuba. Transportaba unas 100 000 toneladas de crudo, el primer cargamento de combustible que recibe la isla en tres meses. El Ministerio de Transportes ruso ha calificado el cargamento de ayuda humanitaria. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, añadió que „la desesperada situación en la que se encuentra ahora el pueblo cubano no puede dejarnos indiferentes“.
La crisis que llegó con Venezuela
La emergencia energética cubana tiene una fecha concreta: el 3 de enero de 2026, cuando las fuerzas armadas estadounidenses llevaron a cabo una operación militar en Venezuela y capturaron al presidente Nicolás Maduro. Venezuela era uno de los principales proveedores de petróleo de Cuba. Su apagón, unido al bloqueo estadounidense formalizado por el decreto presidencial del 29 de enero de 2026, ha dejado a la isla prácticamente sin combustible. México interrumpió entonces sus propios suministros de petróleo a Cuba.
El resultado son consecuencias dramáticas para la gente corriente: cortes de electricidad de diez horas, reducción de la jornada laboral, paralización del transporte y descenso del turismo. El Viceprimer Ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva Fraga, declaró que más de 100 000 personas, entre ellas más de 11 000 niños, esperan ser operados en los hospitales cubanos a causa del bloqueo energético.
Cisterna sancionada como símbolo
El propio petrolero Anatoly Kolodkin no es un buque insignificante. Figura en las listas de sanciones de EE.UU., la UE y el Reino Unido como consecuencia de la invasión rusa de Ucrania en 2022 y fue escoltado a través del Canal de la Mancha por un buque de guerra ruso antes de que los barcos se separaran en el Océano Atlántico. La llegada de un buque de estas características a Cuba tiene, por tanto, claras connotaciones geopolíticas: no se trata sólo de petróleo, sino también de una demostración de la voluntad de Moscú de contrarrestar la presión estadounidense.
Trump dio la vuelta y volvió a darla
Irónicamente, el actor más sorprendente de todo el envío fue el propio presidente estadounidense Donald Trump. El 20 de marzo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC) prohibió explícitamente a Cuba recibir petróleo ruso y la añadió a la lista de países bloqueados para las transacciones con productos petrolíferos rusos. Sin embargo, menos de dos semanas después, Trump dijo a los periodistas a bordo del Air Force One algo muy distinto. „Tenemos un petrolero allí. No nos importa que alguien traiga un barco lleno de petróleo porque tienen que sobrevivir. Si un país quiere enviar petróleo a Cuba, no tengo ningún problema, ya sea Rusia o quien sea, porque la gente necesita calefacción, refrigeración y todo lo demás“.“ dijo el Presidente. Las palabras de Trump anularon de hecho la propia política de sanciones de su administración.
A la pregunta de si Washington había aceptado de antemano el paso del petrolero, respondió Peskov: „Puedo confirmar que, efectivamente, esta cuestión se planteó con antelación en los contactos con nuestros homólogos estadounidenses“.“
Respuesta de la UE y la comunidad internacional
La Unión Europea ha sancionado anteriormente al petrolero como parte de sus medidas antirrusas, pero no ha emitido ninguna declaración específica sobre la entrega de petróleo a Cuba. El secretario general de la ONU, António Guterres, ha expresado su „extrema preocupación“ por la situación humanitaria en Cuba, advirtiendo de que podría „deteriorarse o incluso colapsar“ si no se cubren las necesidades de petróleo de la isla. Expertos de la ONU han calificado el bloqueo de combustible ordenado por Trump como una grave violación del derecho internacional.
China ha pedido abiertamente a Washington que cambie de rumbo. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Mao Ning, subrayó hoy en una rueda de prensa que Pekín „insta firmemente a EE.UU. a que levante inmediatamente el bloqueo y las sanciones a Cuba en todas sus formas“ y prometió que China seguiría apoyando a La Habana a su manera.
Los dos cargamentos rusos -el petrolero Anatoly Kolodkin y el Hong Kong Sea Horse- juntos sólo cubrirían el consumo energético de Cuba durante unas semanas. Se trata, pues, más de un salvavidas que de una solución permanente. No obstante, Rusia promete continuar los envíos.
Mientras tanto, la crisis cubana se ha convertido en uno de los principales nudos geopolíticos de 2026: la intersección de la rivalidad entre Estados Unidos y Rusia, la cuestión del derecho humanitario y el futuro de una isla caribeña cuyos habitantes viven en la oscuridad, literal y figuradamente.
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