El Reino Unido está dispuesto a apoyar a la Unión Europea en la imposición de una prohibición total de la prestación de servicios marítimos relacionados con el transporte de petróleo ruso. Al mismo tiempo, Londres prosigue intensas negociaciones con sus socios europeos sobre la forma de nuevas sanciones que reforzarían considerablemente la presión sobre el sector energético ruso.
Según el comunicado. Esther Blythe del Ministerio de Asuntos Exteriores británico, registrado durante una reunión del Subcomité de Seguridad Económica, Control de Armamentos y Exportaciones de la Cámara de los Comunes británica, el Reino Unido está dispuesto a apoyar una prohibición total de los servicios marítimos para el transporte de petróleo y productos petrolíferos rusos. La medida se desarrollará en coordinación con los socios internacionales y, en particular, con la Unión Europea.
Ministro de Comercio británico Chris Bryant confirmó durante la misma reunión que Londres está dispuesto a avanzar junto con la UE aunque Estados Unidos adopte una postura más moderada. Afirmó que la coordinación con los Estados europeos es clave para mantener la eficacia de la política de sanciones.
La medida propuesta forma parte del próximo vigésimo paquete de sanciones de la UE contra Rusia. Podría sustituir la actual limitación de precios del petróleo ruso por una prohibición total de la prestación de servicios a los petroleros que transporten petróleo ruso, independientemente de su precio. La prohibición abarcaría la financiación, los servicios jurídicos, los seguros y el apoyo técnico al transporte marítimo.
La Comisión Europea responde así al hecho de que Rusia sigue utilizando infraestructuras y servicios marítimos occidentales para exportar petróleo, sobre todo a Asia, a pesar de la limitación de precios. Los funcionarios europeos afirman que el nuevo mecanismo pretende limitar severamente los ingresos de Moscú por exportaciones energéticas, que son una fuente clave de financiación de la guerra en Ucrania.
Sin embargo, la aplicación de las medidas se ha enfrentado hasta ahora a obstáculos políticos e internacionales. La UE aún no ha obtenido el pleno apoyo de Estados Unidos ni de todos los países del G7, lo que puede ralentizar el proceso de aprobación. Al mismo tiempo, persisten las disputas entre los Estados miembros sobre la forma final del paquete de sanciones, que ya se ha aplazado varias veces debido a las objeciones de algunos países.
Mientras tanto, el Reino Unido continúa con sus propias acciones sancionadoras, anunciando nuevas medidas en febrero de 2026 dirigidas a docenas de petroleros e infraestructuras vinculadas a las exportaciones energéticas rusas. El objetivo es restringir el funcionamiento de la llamada „flota en la sombra“ que ayuda a Rusia a eludir las restricciones existentes.
De aprobarse, la prohibición total de los servicios marítimos sería uno de los golpes más duros a las exportaciones rusas de petróleo desde el inicio de la guerra y un cambio importante en la actual estrategia de sanciones de Occidente.
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