La política estadounidense está disuadiendo gradualmente a sus aliados de utilizar las tecnologías de IA de Estados Unidos. Esta tendencia está dando lugar a un creciente interés por la llamada IA soberana, la capacidad de los Estados individuales para acceder a las tecnologías de IA sin depender de potencias extranjeras. Aunque esta evolución debilita la influencia estadounidense, también puede reforzar la competencia y el apoyo a las tecnologías abiertas.
Estados Unidos está detrás de la creación del transistor, Internet y la arquitectura de transformadores que impulsa la inteligencia artificial moderna. Ha sido durante mucho tiempo una de las superpotencias tecnológicas. Sin embargo, la actuación de varias administraciones estadounidenses en los últimos años ha hecho que muchos países teman depender excesivamente de la tecnología estadounidense.
Las sanciones y restricciones a la exportación han provocado desconfianza
En 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, Estados Unidos impuso sanciones a bancos vinculados a oligarcas rusos. Sin embargo, el efecto secundario de estas medidas también afectó a los consumidores de a pie, cuyas tarjetas de crédito fueron bloqueadas. Después, poco antes del final de su mandato, el gobierno de Joe Biden impuso restricciones a la exportación conocidas como „difusión de la IA“, que limitaban la capacidad de muchos países -incluidos los aliados de Estados Unidos- para adquirir chips avanzados de IA.
Durante la presidencia de Donald Trump, la política de „América primero“ ha acelerado esta tendencia. Estados Unidos ha impuesto aranceles amplios y a menudo caóticos no solo a sus rivales, sino también a sus aliados. También han aumentado las tensiones las declaraciones sobre una posible toma de Groenlandia o un enfoque duro de la migración. También se ha criticado la mano dura del ICE contra las autoridades de inmigración, que según algunos informes ha provocado incidentes violentos y la muerte de varias personas. Las imágenes de la represión del ICE se han difundido por los medios de comunicación de todo el mundo y los críticos afirman que ha dañado la imagen de Estados Unidos, llevando a algunos profesionales extranjeros a temer viajar a este país.
La IA soberana como prioridad estratégica
Dada la importancia estratégica de la IA, los Estados quieren asegurarse de que ninguna potencia extranjera pueda interrumpir su acceso a esta tecnología. Por eso está surgiendo el concepto de IA soberana.
Este concepto aún no está definido con precisión y la independencia tecnológica total es casi imposible en la práctica. Los chips avanzados de IA siguen diseñándose en Estados Unidos y fabricándose sobre todo en Taiwán, mientras que gran parte de los equipos de potencia y hardware informático proceden de China. Sin embargo, cada vez hay más esfuerzos por crear alternativas a los modelos más avanzados de las empresas estadounidenses OpenAI, Google y Anthropic.
Esta es en parte la razón por la que los modelos chinos de ponderación abierta, como DeepSeek, Qwen, Kimi y GLM, están ganando popularidad rápidamente, sobre todo fuera de Estados Unidos.
El software libre como vía hacia la independencia
La IA soberana no tiene por qué significar que cada país construya todo un ecosistema tecnológico por su cuenta. Al participar en la comunidad mundial de código abierto, los países pueden garantizar el acceso a las tecnologías modernas sin tener un control total sobre ellas. El objetivo no es controlar todo el sistema, sino impedir que nadie más lo controle.
Un principio similar funciona ya para programas como Linux, Python o PyTorch. Ningún país controla totalmente estos proyectos, pero al mismo tiempo nadie puede impedir que otros los utilicen.
Esta tendencia está motivando a los gobiernos a invertir más en modelos abiertos. Los Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, han introducido recientemente un modelo de código abierto, K2 Think. India, Francia, Corea del Sur, Suiza y Arabia Saudí también están desarrollando sus propios modelos lingüísticos. Muchos otros países también están construyendo su propia infraestructura informática o compartiéndola con socios de confianza.
La fragmentación puede aumentar la competencia
La creciente desconfianza entre los países democráticos es una tendencia negativa. Pero también puede tener efectos positivos. La historia demuestra que el dominio tecnológico mundial puede verse alterado por actores locales. Mientras Google y Bing dominan las búsquedas mundiales, Baidu ha triunfado en China y Yandex en Rusia.
Si los países empiezan a apoyar más a sus propias empresas tecnológicas, puede surgir un abanico más amplio de empresas competitivas. Esto podría frenar la monopolización del mercado y, al mismo tiempo, fomentar la innovación. Además, para muchos países, la participación en proyectos de código abierto es la forma más barata de mantenerse al día de los avances tecnológicos.
Davos destacó el cambio de enfoque mundial
En el reciente Foro Económico Mundial de Davos, muchos responsables empresariales y gubernamentales afirmaron que su disposición a confiar en los proveedores tecnológicos estadounidenses está disminuyendo. Al mismo tiempo, crece la demanda de alternativas.
Paradójicamente, la política de America First puede contribuir en última instancia a una mayor difusión mundial de la IA y a una mayor diversificación tecnológica.
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