Alemania se prepara para la mayor reforma de su servicio de inteligencia exterior desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El gabinete del Canciller Friedrich Merz quiere ampliar significativamente las competencias del Bundesnachrichtendienst (BND), reduciendo la dependencia de Berlín del intercambio de información con Estados Unidos, ante la creciente preocupación de que Washington pueda reducir la cooperación en materia de inteligencia en el futuro.
Según informaciones de los medios de comunicación alemanes y de agencias internacionales, el BND podrá ahora intervenir activamente contra las amenazas, no sólo recopilar y analizar información. El paquete de reformas prevé que el servicio pueda llevar a cabo operaciones de sabotaje, acciones cibernéticas ofensivas o la interrupción selectiva de la infraestructura de actores hostiles durante emergencias de seguridad. Pero tal medida estaría sujeta a la estricta aprobación de una comisión parlamentaria de supervisión.
El actual marco jurídico del BND se basa en el deseo de posguerra de evitar el abuso de poder por parte de los servicios secretos, como experimentó Alemania durante la época nazi y posteriormente durante la época de la Stasi de Alemania Oriental. Por ello, los agentes de inteligencia carecen desde hace tiempo de poder para intervenir directamente contra las amenazas identificadas. Si detectaban un ciberataque planificado, por ejemplo, podían transmitir la información a otras agencias, pero no podían contrarrestarlo ellos mismos.
Los responsables de seguridad sostienen ahora que tales restricciones son insostenibles en una era de amenazas híbridas y operaciones cibernéticas dirigidas por los Estados. El jefe del BND, Martin Jaeger, ha advertido en repetidas ocasiones del creciente número de sabotajes, campañas de desinformación e intentos de desestabilizar a los países europeos. Sólo en Alemania, las autoridades han registrado cientos de incidentes sospechosos relacionados con estructuras rusas.
La evolución geopolítica de Estados Unidos también desempeña un papel decisivo en el debate. Los políticos alemanes admiten abiertamente que cualquier restricción en el intercambio de inteligencia por parte de la administración de Donald Trump tendría un gran impacto en Europa. La suspensión temporal del apoyo estadounidense a Ucrania en el pasado, según Berlín, demostró cuánta influencia tiene Washington en el ámbito de la inteligencia.
Por ello, el Gobierno de Friedrich Merz ha aumentado el presupuesto del BND en torno a un 26%, hasta alcanzar los 1.510 millones de euros este año. La reforma incluirá una relajación parcial de las estrictas normas de protección de datos para que el servicio pueda hacer un uso más eficaz de la inteligencia artificial, el análisis de macrodatos y la tecnología de reconocimiento facial.
Los críticos advierten del debilitamiento de las libertades civiles y recuerdan la experiencia histórica de Alemania con la policía secreta. Pero los políticos de la coalición sostienen que, si no se modernizan los poderes de inteligencia, el país seguirá siendo vulnerable en un „juego sin reglas“.
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