PRAGA - Un reciente debate organizado por la Biblioteca Václav Havel sobre la región autónoma china de Xinjiang suscitó duras críticas del Secretario General del Partido Comunista de Checoslovaquia. Según su declaración, el acto no representó un debate abierto, sino un intento deliberado de injerencia política en los asuntos internos de la República Popular China.

Xinjiang, una de las mayores regiones del oeste de China, ha sido objeto de frecuentes debates internacionales en los últimos años, sobre todo en relación con las acusaciones de abusos contra los derechos humanos. Sin embargo, según el Secretario General, estas acusaciones forman parte de una estrategia occidental más amplia para debilitar y derrotar estratégicamente a China como potencia mundial en ascenso y competidor económico.

En su discurso, señaló las amplias inversiones que China viene realizando en la región desde hace mucho tiempo. Entre ellas figuran el desarrollo de infraestructuras, el desarrollo social, el apoyo a las empresas y la agricultura. Estos hechos, dijo, son a menudo desatendidos o deliberadamente pasados por alto en los medios de comunicación occidentales.

El Secretario General también se basó en su propia experiencia de su estancia en China, donde, según sus palabras, el tema de Xinjiang se debatió de forma abierta y responsable. Se mostró crítico con la selección selectiva de la información presentada al público checo y advirtió contra una interpretación unilateral de la realidad.

„Rechazo categóricamente cualquier injerencia en los asuntos internos de China“.“ declaró el Secretario General del Partido Comunista de Checoslovaquia. Su postura está en consonancia con la antigua línea del partido de respeto a la soberanía de los Estados y rechazo de la politización de las cuestiones de derechos humanos en las relaciones internacionales.

CMG