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Durante los últimos años de inflación, los escépticos han insistido en que los gobiernos subestiman el aumento de los precios, normalmente sin muchas pruebas que respalden sus afirmaciones. Pero una nueva polémica en la economía estadounidense ha puesto de relieve el problema de medir con precisión los precios. Sólo que esta vez las implicaciones van en sentido contrario, sugiriendo que la inflación puede resultar un enemigo más tenaz.

Para sorpresa de muchos observadores ocasionales, los estadísticos no suelen incluir los precios de la vivienda en sus indicadores de inflación porque consideran que la vivienda es un bien de capital que los compradores adquieren quizá una vez en la vida. Sin embargo, los estadísticos saben que la vivienda es una parte importante de los presupuestos personales y quieren seguir la evolución regular de los precios de la vivienda, como hacen con otros productos de consumo. Por eso, en lugar de medir directamente el precio de la vivienda, sus índices de inflación tienen en cuenta cuánto pagan los ciudadanos por el alquiler, o cuánto pagarían por el alquiler si alquilasen su propia casa. Es lo que se denomina alquiler equivalente del propietario (oer).

En Estados Unidos, la oer representa aproximadamente una cuarta parte del índice de precios al consumo, lo que lo convierte en el componente más importante. En cambio, el alquiler directo sólo representa el 8 % del índice, porque el alquiler es menos común: aproximadamente dos tercios de los hogares estadounidenses son propietarios de las casas en las que viven. Estimar el valor del alquiler es más difícil. No es tan sencillo como sumar todos los alquileres del mercado y suponer que los propietarios pagarían lo mismo. Más bien, los expertos tienden a dar más peso a los precios de alquiler de las viviendas unifamiliares que son similares a las de los propietarios. El problema es que hay relativamente pocas viviendas unifamiliares en alquiler, por lo que los estadísticos tienen una muestra pequeña con la que trabajar.

Estas complejidades salen a relucir en el contexto de la creciente preocupación por la persistente inflación en Estados Unidos. En enero, el Índice de Precios al Consumo subió un 0,3 % con respecto al mes anterior, más del 0,2 % previsto, lo que sugiere que la Reserva Federal está luchando por contener la inflación. Sin embargo, casi la mitad del aumento general de la inflación se debió al propio crecimiento del consumo. Y llama la atención que el crecimiento de los alquileres fuera mucho mayor que el de los alquileres de mercado.

La cuestión es si el oer se calcula correctamente. Es cierto que los alquileres han subido últimamente más en las viviendas unifamiliares que en los pisos, lo que refleja que hay pocas viviendas de este tipo para los inquilinos. Además, la Oficina de Estadísticas Laborales, que elabora el Índice de Precios al Consumo, ajustó su metodología en enero y aumentó el peso de las viviendas unifamiliares aisladas en el oer en unos cinco puntos porcentuales, como parte de su esfuerzo continuo por captar los cambios en los patrones de vivienda. La combinación de alquileres más altos y ponderaciones más elevadas explica gran parte del aumento del índice oer. Sin embargo, esto se ve agravado por la inevitable volatilidad en la obtención de precios a partir de una pequeña muestra de viviendas unifamiliares de alquiler. Esto plantea la posibilidad de que al menos algunos de los altos valores del oer fueran coincidentes.

No obstante, el panorama general muestra que la inflación de los alquileres es significativamente superior a la inflación de los alquileres netos (véase el gráfico). Las continuas tensiones en el mercado de viviendas unifamiliares garantizan que esta divergencia se mantendrá durante algún tiempo, lo que a su vez presionará al alza las medidas generales de inflación. Los detalles del cálculo de la oer pueden parecer complejos. Pero la conclusión es clara: al alimentar una inflación pegajosa, bien puede disuadir a la Fed de recortar pronto los tipos de interés.¨

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https://www.economist.com/finance-and-economics/2024/03/07/americas-rental-market-mystery