WASHINGTON – El Departamento de Defensa de Estados Unidos insta a las empresas armamentísticas nacionales a acelerar significativamente la producción y el suministro de armas y municiones. Según informes de los medios estadounidenses, la razón es que las reservas de algunos sistemas clave se están agotando rápidamente, debido al consumo por parte de Estados Unidos durante la guerra en curso con Irán. La solicitud del Pentágono llega a pesar de las declaraciones anteriores del presidente Donald Trump, quien afirmó que Estados Unidos no sufre escasez de municiones.
El viceministro de Defensa, Steve Feinberg, se dirigió el miércoles a representantes de importantes empresas armamentísticas estadounidenses y exigió planes concretos para aumentar la capacidad de producción. Según un documento interno del Departamento de Defensa, al que hizo referencia el periódico The Washington Post, las empresas tienen 21 días para presentar los planes.
Feinberg exige no solo entregas más rápidas de armas ya fabricadas, sino también una reducción significativa en los plazos de producción y desarrollo. Entre las empresas contactadas se encuentran Lockheed Martin, Boeing y RTX. Al mismo tiempo, el Pentágono advierte que el problema no se limita a la munición utilizada en el conflicto con Irán. Las solicitudes también incluyen comunicaciones por satélite y nuevos sistemas de defensa antiaérea.
Según los datos disponibles, la situación es particularmente grave para algunos sistemas antimisiles. Se estima que el ejército estadounidense ha consumido aproximadamente el 80% de los misiles del sistema THAAD y alrededor de la mitad de las reservas de interceptores Patriot. También se han reducido significativamente las existencias de misiles balísticos tácticos ATACMS y PrSM. La agencia Reuters informó anteriormente que Estados Unidos casi agotó las reservas de algunos misiles de precisión de largo alcance durante el conflicto de varios meses.
Sin embargo, el Pentágono también enfrenta limitaciones financieras y de producción. Según expertos, un aumento en el presupuesto no se traduce automáticamente en un aumento inmediato de la producción. La producción se ve complicada por la falta de mano de obra, las capacidades limitadas de las fábricas, las cadenas de suministro y los largos plazos de fabricación. The Washington Post ya advirtió en julio que la guerra con Irán está ejerciendo una presión cada vez mayor sobre el presupuesto estadounidense y la industria de defensa.
A pesar de ello, Trump niega públicamente las afirmaciones sobre una escasez crítica de municiones y afirma que Estados Unidos dispone de amplias reservas y que fabrica o importa más armas. Sin embargo, según los medios estadounidenses, la diferencia entre la retórica presidencial y la urgencia de las solicitudes del Pentágono indica un problema creciente que podría tener un impacto no solo en la guerra con Irán, sino también en la capacidad de Washington para responder a posibles conflictos futuros.
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