La elección del nuevo Canciller alemán ha deparado un drama inesperado. Tras una jornada turbulenta, Friedrich Merz, presidente de la CDU y líder de la unión conservadora CDU/CSU, fue finalmente elegido Canciller, pero sólo en la segunda vuelta de las votaciones. Este resultado refleja la tensa situación política del país tras las elecciones anticipadas de febrero y las difíciles negociaciones de coalición.
La votación en el Bundestag comenzó por la mañana, cuando Merz no consiguió la mayoría necesaria en la primera vuelta. Se necesitaban 316 votos para triunfar, pero Merz sólo recibió 310 votos a favor, mientras que 307 diputados votaron en contra, tres se abstuvieron y un voto fue nulo.
Este resultado fue único en la historia alemana: por primera vez en la historia de la posguerra, un candidato a canciller no obtuvo la mayoría en la primera vuelta, a pesar de la holgada mayoría de la coalición CDU/CSU y SPD, que suman 328 diputados.
El fracaso provocó una oleada de reacciones. La oposición, especialmente la AfD, aprovechó inmediatamente la situación: la presidenta del partido, Alice Weidel, calificó el resultado de prueba de la debilidad de la coalición y pidió elecciones anticipadas, que según los sondeos su partido podría ganar con 24-26 votos %.
Tras el revés de la mañana, las facciones se tomaron un descanso para decidir el camino a seguir. En un principio, se especuló con la posibilidad de aplazar la segunda vuelta hasta el viernes, ya que el equipo de Merz temía una nueva derrota que pudiera sumir al país en una crisis política más profunda. Al final, sin embargo, los partidos parlamentarios -incluidos la CDU/CSU, el SPD, los Verdes y la Izquierda- llegaron a un acuerdo para celebrar la segunda vuelta el mismo día.
La segunda ronda de votaciones dio a Merz el éxito deseado. Obtuvo 325 votos, 15 más que en la primera vuelta y nueve más de los necesarios para la mayoría absoluta. Hubo 289 votos en contra, una abstención y tres votos nulos. La votación volvió a ser secreta, lo que hace difícil analizar quién apoyó finalmente a Merz.
Inmediatamente después de su elección, Merz acudió al Presidente Frank-Walter Steinmeier, quien le nombró oficialmente décimo Canciller de la República Federal. A continuación, el canciller saliente, Olaf Scholz, juró su cargo en el Bundestag y le entregó simbólicamente las "llaves de la cancillería".
La espectacular ascensión de Merz al cargo, sin embargo, sigue empañada por los contratiempos iniciales. Conocido por su énfasis en la autonomía estratégica de Europa, el refuerzo de las capacidades de defensa y la liberalización económica, Merz llega en un momento de importantes desafíos: la economía alemana está estancada, la guerra continúa en Ucrania, los aranceles estadounidenses de Donald Trump amenazan el comercio y la AfD refuerza su influencia. El Gobierno de Merz, formado por una gran coalición de la CDU/CSU y el SPD, tendrá que encontrar rápidamente un terreno común para evitar una mayor inestabilidad política.
gnews.cz - GH