VIENA/PRAGA - Johanna Miklová-Leitner, Gobernadora del estado austriaco de Baja Austria, ha enviado una carta a la Comisión Europea pidiéndole que detenga la ampliación prevista de la central nuclear checa de Dukovany. Miklová-Leitner afirma que la construcción de la nueva unidad nuclear supone un grave riesgo para la seguridad de la población de la región y de toda la Unión Europea, según informa hoy el diario austriaco Kronen Zeitung.

Miklová-Leitner, que se opone desde hace tiempo a la energía nuclear, argumenta en particular la proximidad de Dukovany a la frontera austriaca. Baja Austria linda con el sur de Moravia y, según la gobernadora, estaría en peligro inmediato en caso de accidente. "Nuestro deber es proteger la salud de las personas y el medio ambiente. Por eso hago un llamamiento a la Comisión Europea para que impida este proyecto", afirma la prensa austriaca.

Austria ha sido tradicionalmente uno de los mayores críticos del uso de la energía nuclear en Europa. Viena aboga por el cambio a las energías renovables y ha protestado repetidamente contra proyectos nucleares en países vecinos. El gobierno austriaco ha planteado objeciones similares en el pasado, por ejemplo contra la finalización de Temelin.

El gobierno checo respondió a las noticias de Austria rechazando las críticas. Según el Ministerio de Industria y Comercio, la ampliación de Dukovany es necesaria para garantizar la autosuficiencia energética y la estabilidad del suministro eléctrico. El Primer Ministro Petr Fiala ha subrayado en repetidas ocasiones que la República Checa tiene derecho a decidir sobre su combinación energética y que la energía nuclear forma parte de su estrategia para reducir las emisiones y cumplir los compromisos climáticos.

La oposición también se pronunció sobre el proyecto. Mientras algunos de los partidos de la oposición critican al Gobierno por el alto coste de la construcción y piden más inversiones en fuentes de energía renovables, otros apoyan la energía nuclear como vía hacia la independencia energética de las importaciones de gas y petróleo. El debate sobre el futuro de Dukovany sigue siendo, pues, uno de los temas clave de la política checa.

A petición de la Agencia Checa de Prensa, la Comisión Europea aún no ha comentado el caso. Sin embargo, según la información disponible, la Comisión se muestra bastante reticente en este tipo de litigios y subraya que la decisión sobre la combinación energética es competencia de cada Estado miembro. No obstante, Bruselas tiene la posibilidad de revisar los proyectos para comprobar si cumplen las normas europeas y los estándares de seguridad.

Así pues, la iniciativa austriaca puede dar lugar a nuevos debates jurídicos y políticos entre los dos países vecinos. El resultado dependerá no sólo de la postura de la Comisión Europea, sino también de la voluntad de ambas partes de buscar un compromiso entre la estrategia energética de la República Checa y las preocupaciones de la opinión pública austriaca.

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