Documentos filtrados revelan que la Unión Europea planea trasladar a otros países una reducción de emisiones equivalente a las emisiones anuales de Francia y Bélgica. Esto se desprende de una presentación de la Comisión Europea, a la que tuvo acceso el medio POLITICO.

En julio, la Comisión presentó una propuesta de objetivo climático para 2040: reducir las emisiones en un 90% en comparación con 1990. El plan incluye la posibilidad de adquirir créditos de carbono internacionales, es decir, contabilizar las reducciones de emisiones que realmente se produzcan en los países en desarrollo. La Comisión no reveló a los parlamentarios ni a los periodistas cuántos créditos tendría que comprar la UE.

Sin embargo, existe una estimación interna. Según los datos que la Comisión mostró a los gobiernos de los estados miembros el verano pasado, la cantidad de compras podría oscilar entre 140 y 430 millones de toneladas de CO₂ para 2040. Para comparar, Francia emitió aproximadamente 340 millones de toneladas en 2023, y Bélgica, menos de 100 millones. En el escenario superior, esto equivaldría a las emisiones combinadas de ambos países. No obstante, las emisiones totales de la UE deberían estar por debajo de los 500 millones de toneladas en 2040.

Cada crédito representa una tonelada, y por lo tanto, una cantidad considerable de dinero. Por ejemplo, Suiza paga actualmente alrededor de 40 dólares por crédito. Si la UE evitara los certificados baratos y cuestionables, que se encuentran por debajo de 10 euros, esto implicaría gastos multimillonarios. Además, ese dinero no estaría disponible para la descarbonización de la industria europea. En la próxima década, la Unión tendrá que invertir masivamente en la transformación de los sectores industriales más contaminantes.

Según los asesores científicos de la UE, el uso de créditos para alcanzar el objetivo de 2040 sería un paso atrás. Los compromisos actuales, es decir, los objetivos climáticos para 2030 y 2050, deben cumplirse exclusivamente con medidas internas, según lo establecido en la ley climática europea. La posibilidad de comprar créditos implicaría, por lo tanto, un cambio radical en la política actual.

Sin embargo, la Comisión cree que los "créditos" ayudarán a obtener el apoyo de los estados miembros, que son cada vez más reacios a nuevos compromisos ambiciosos. El Parlamento sigue estando dividido, mientras que la mayoría de los gobiernos apoyan la idea. El debate sobre la propuesta tendrá lugar el 18 de septiembre. "La Comisión nunca me mostró la cifra de 430 millones," dijo el negociador de los Socialistas y Demócratas, Javi López, a POLITICO.

La legislación detallada sobre las propias compras se espera hasta finales de 2026. La falta de claridad sobre el alcance complica las negociaciones tanto en el Consejo como en el Parlamento Europeo.

La presentación filtrada también esboza varios escenarios. Los créditos podrían servir como una red de seguridad en caso de que no se alcance el objetivo, como una herramienta flexible para los estados individuales, o como un medio para una reducción "complementaria", es decir, reducir las emisiones internas solo en un 87% y "comprar" el resto. La Comisión prefiere esta última opción.

Según el método de cálculo, la UE compraría o bien 140 millones de créditos entre 2036 y 2040, o aumentaría gradualmente la cantidad cada año, alcanzando los 140 millones en 2040, lo que en total supondría 430 millones de créditos. En el segundo caso, la Unión no solo contaminaría más, sino que también gastaría más.

Aún no está claro si la Comisión tendrá éxito con esta estrategia. Como resume POLITICO, la UE está jugando un juego de alto riesgo en el ámbito climático, entre ambiciones, compromisos y realidad.

POLITICO/gnews.cz - GH