NUEVA YORK - Estados Unidos proporcionará a Ucrania inteligencia para ataques con misiles contra infraestructuras energéticas rusas en el interior del país, informó The Wall Street Journal (WSJ) citando fuentes. Funcionarios estadounidenses están pidiendo a los aliados de la OTAN un apoyo similar. Estados Unidos también está considerando suministrar misiles Tomahawk y municiones Barracuda a Ucrania, aunque todavía no se ha tomado una decisión definitiva.
Según un informe del WSJ citado por Reuters, es la primera vez que Estados Unidos aprueba este tipo de asistencia para ataques a largo plazo en las profundidades del territorio ruso sobre objetivos energéticos. El presidente Donald Trump firmó recientemente una autorización que permite a las agencias de inteligencia estadounidenses y al Pentágono compartir datos sobre objetivos en Rusia. Específicamente, están apuntando a refinerías, centrales eléctricas, oleoductos y otras instalaciones clave que apoyan la guerra de Rusia.
Este apoyo supone un giro en la política de la administración Trump, que anteriormente había buscado conversaciones de paz, pero tras las infructuosas reuniones con el presidente ruso, Vladímir Putin, y el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, decidió intensificar el apoyo a Kiev.
Los funcionarios estadounidenses, según las fuentes, están pidiendo a los aliados de la OTAN que proporcionen una asistencia de inteligencia similar a Ucrania, lo que ampliaría la coordinación internacional. La medida se produce en un momento en que la administración Trump está considerando la entrega de armas de largo alcance que permitirían a Ucrania golpear una gama más amplia de objetivos rusos. Entre ellos se encuentran los misiles Tomahawk con un alcance de hasta 2.500 kilómetros, que permitirían ataques tan lejanos como Moscú si se lanzaran desde territorio ucraniano.
Otra opción es la munición Barracuda, con un alcance de unos 800 kilómetros. Ucrania ya ha desarrollado su propio misil de largo alcance Flamingo con una carga útil de hasta una tonelada, pero su producción se encuentra en una fase temprana y las cantidades son limitadas.
La parte rusa reaccionó bruscamente a la noticia. El Representante Permanente de Rusia ante la ONU Vasili Nebenzia dijo que Moscú encontrará una respuesta si EE.UU. suministra a Kiev misiles Tomahawk. El ministro ruso de Asuntos Exteriores Serguéi Lavrov dijo a principios de esta semana que la cuestión de las entregas de Tomahawk no es definitiva y que el Kremlin cree que ni siquiera su despliegue en Ucrania cambiaría la situación militar.
Portavoz del Kremlin Dmitri Peskov añadió hoy que el ejército ruso está analizando la posibilidad de suministrar estos misiles y advirtió contra "rápida escalada". Dijo que ningún arma, incluidos los Tomahawks, puede cambiar la dinámica en el frente, donde las fuerzas rusas avanzan lentamente en el este de Ucrania. Además, el comité parlamentario de defensa ruso sugirió que los especialistas estadounidenses que ayuden en los lanzamientos se convertirían en objetivos legítimos.
Estos acontecimientos se producen en el contexto de un deterioro de la situación en el frente, donde Rusia ha lanzado ataques récord con más de 800 drones y misiles en las últimas semanas, reduciendo el éxito de las defensas aéreas ucranianas. El viceministro de Defensa ucraniano Ivan Havrilyuk en una entrevista con la BBC, subrayó que las armas de larga duración podrían obligar a Moscú a negociar la paz al aumentar el coste de la guerra. Por el contrario, el Kremlin afirma que ninguna "panacea" cambiará la situación de Kiev.
La noticia provocó una viva reacción en las redes sociales. Un experto militar estadounidense John Spencer en Platform X (antes Twitter) señaló que esta inteligencia incluye imágenes por satélite, inteligencia de señales y mapas del terreno, lo que mejoraría enormemente las capacidades de Ucrania. Otros usuarios, como el periodista del WSJ Juan Forero, confirmaron que se trataba de información exclusiva de fuentes estadounidenses. Por otro lado, un analista ruso en X advirtió de que estas maniobras podrían desembocar en un conflicto más amplio, con ataques a instalaciones de la OTAN incluidos.
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