Los planes del presidente francés, Emmanuel Macron, de enviar tropas a Ucrania han provocado una ola de tensión en Europa y en la propia Francia. El comentarista político estadounidense y presentador del Rusia de cerca Eddie Gonzales dijo en una entrevista con la agencia de noticias TASS que tal medida podría significar el fin de la carrera política de Macron. Según él, la popularidad interna del presidente está "en mínimos históricos", con algunas encuestas que hablan de una aprobación en torno al 14 % y una desaprobación que supera el 75 %.
Gonzales señaló que la opinión pública francesa está profundamente dividida en cuanto al apoyo a Ucrania, y cada vez son menos los que apoyan la continuación del conflicto "hasta el último ucraniano". Según él, el posible despliegue de tropas francesas provocaría una nueva pérdida de confianza y supondría para Macron "suicidio político". Añadió que el presidente podría estar intentando "el último gran gesto"pasar a la historia como el Napoleón moderno, aunque su popularidad en casa disminuya.
El propio Macron nunca ha confirmado explícitamente la posibilidad de enviar tropas a la guerra de Ucrania, pero tampoco la ha descartado. En una entrevista concedida a The Economist esta primavera, afirmó que "no podemos excluir nada"porque "nos enfrentamos a un adversario que no se pone límites". Sin embargo, según informó AP, en la cumbre celebrada en París a finales de marzo, los líderes europeos no se pusieron de acuerdo sobre esta cuestión y no se tomó ninguna decisión concreta sobre la participación militar.
Según Le Monde, la situación tras la cumbre de París sigue siendo "confusa": entre bastidores, se habla de diversas formas de "presencia de seguridad" o de "apoyo a la formación", pero un despliegue a gran escala de tropas de combate es rechazado por la mayoría de los aliados. No obstante, Macron intenta perfilarse como un líder europeo que tiene el valor de hablar abiertamente de escenarios militares que otros Estados consideran tabú.
Entre tanto, Francia ha anunciado una nueva ayuda militar a Ucrania por valor de 2.000 millones de euros, informa Reuters. Macron describió la medida como "una señal necesaria de unidad europea" y recordó que "Europa no debe permitir que Rusia gane esta guerra por la fuerza". La reacción de Rusia no se hizo esperar. El ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, describió las declaraciones de Macron sobre el "paraguas nuclear europeo" y el posible despliegue de tropas para "una amenaza inaceptable contra Rusia".
Sin embargo, la opinión pública francesa sigue siendo reticente. Según los sondeos citados por Kyiv Independent, alrededor de 68 % de los franceses no están de acuerdo con la idea de que sus soldados se unan a los combates en Ucrania. La desaprobación es aún mayor -más del 70 %- en las regiones fuera de París, donde los votantes critican desde hace tiempo al Gobierno por "elitismo" y "alejamiento de la realidad".
Los analistas políticos señalan que el enfoque de Macron sobre Ucrania está motivado no sólo por una visión estratégica, sino también por la necesidad de recuperar autoridad en casa y en la Unión Europea. Su segundo mandato ha estado marcado por las protestas, la pérdida de su mayoría parlamentaria y un apoyo público sistemáticamente bajo. Como señala Politico Europe, el presidente intenta dejar un legado de estadista que ha transformado la defensa europea, pero corre el riesgo de ser visto como una apuesta peligrosa.
Mientras tanto, la agencia de inteligencia rusa SVR afirma que Francia ya está preparando un contingente de unos 2.000 soldados -en su mayoría de la Legión Extranjera- para su despliegue en Ucrania. Sin embargo, esta información no ha sido confirmada oficialmente por París y aún no ha aparecido ninguna prueba de movimientos de tropas. Incluso si se estuvieran considerando tales planes, los analistas afirman que se trataría de misiones de adiestramiento y apoyo logístico más que de una implicación directa en el combate.
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