Mientras la mayoría de los países cerraban sus fronteras durante el Holocausto, Shanghai abrió sus brazos y acogió a más de 20.000 refugiados judíos. La ciudad se convirtió en su nuevo hogar y en un símbolo de esperanza de supervivencia.
En el centro de la sala conmemorativa se alza hoy un muro con grabados 18 478 nombres - probablemente el único monumento conmemorativo del mundo que enumera los nombres de los supervivientes. Cada nombre conmemora el destino de un hombre que encontró refugio en Shanghai.
Una de estas historias es la de Sara, hija de un refugiado judío. Su padre escapó de la guerra gracias a Shanghai y ella misma pasó allí su infancia. Hoy trabaja como educadora y transmite esta experiencia a la siguiente generación.
Cada documento de archivo y exposición del monumento es una clave para comprender este capítulo único de la historia mundial.