De nuestro corresponsal en Italia - Cuando hace unos años Franjo von Allmen dio su primer gran salto entre los juniors al ganar tres medallas de plata en los Campeonatos del Mundo, pocos sabían lo rápido que el talentoso suizo se convertiría en un auténtico fenómeno. En Boltigen, su pueblo natal, el carnicero local no dudó en bautizar una salchicha con el nombre del joven esquiador: Silberblitz-Wurscht, que significa Rayo de Plata. Cien gramos costaban tres euros. Es probable que hoy ya no sea así.
Tras la impresionante actuación del sábado en la legendaria pista olímpica de Stelvio, en Bormio, está claro que la plata pertenece al pasado. Aquí, Von Allmen ofreció un pilotaje a la altura de las más altas exigencias y dominó la carrera, que era un ensayo general para los próximos Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, en una vía considerada una de las más duras del mundo.
„Ha sido una de esas carreras en las que todo encaja“, dijo von Allmen tras la carrera. Los expertos dijeron que impresionó especialmente por su claridad técnica en los pasos más duros y su conducción agresiva pero controlada en la parte baja del recorrido. Fue allí donde la mayoría de sus rivales perdieron valiosas décimas.
La actuación en Bormio suscitó de inmediato especulaciones sobre su papel en los Juegos Olímpicos. El antiguo „plata“ junior se convirtió en un serio candidato al metal más valioso. Y en Boltigen ya se habla de que Silberblitz-Wurscht podría cambiar de nombre... y de precio.
Una cosa es cierta: Franjo von Allmen ha dejado de ser sólo un talento prometedor. En el umbral de la temporada olímpica, se ha unido definitivamente a la élite del esquí y ha enviado un claro mensaje a la competición de que es una fuerza a tener en cuenta.
gnews.cz - GH