China se ha transformado de forma irreconocible en los últimos treinta años: de ser un país económicamente insignificante, según muchas opiniones, ha pasado a convertirse en una potencia mundial que ahora rivaliza con Estados Unidos. Esta espectacular evolución fue el tema principal de una entrevista con el diputado Jan Hrnčíř (SPD), quien señala la creciente influencia de la República Popular China en la economía mundial y la tecnología moderna.
Según Hrnčíř, el crecimiento de China no es casual. El país se ha asegurado sistemáticamente el acceso a minerales clave esenciales para la producción de chips, baterías y el desarrollo de la electromovilidad. Como resultado, ahora cuenta con una sólida base de desarrollo tecnológico y fabricación, lo que le proporciona una enorme ventaja competitiva.
Según él, Europa y otras partes del mundo han llegado a una situación en la que dependen significativamente de China. En sus palabras, la Unión Europea depende casi al 100% de las importaciones de algunas materias primas y componentes estratégicos procedentes de China. Esto se aplica en particular a sectores que se consideran clave para el futuro: por ejemplo, los semiconductores o la electromovilidad.
„Sin China, el progreso tecnológico ya no es prácticamente posible hoy en día“.“ se escucha en la entrevista. En el contexto europeo, dijo, esto es casi absolutamente cierto, mientras que Estados Unidos tiene mayor capacidad, pero incluso para ellos un déficit de suministro chino sería muy problemático.
Así pues, la cuestión de la dependencia de China sigue siendo uno de los puntos más debatidos en la geopolítica y la economía contemporáneas. La entrevista plantea la cuestión de si Europa es capaz de reducir esta dependencia en el futuro o si tendrá que seguir dependiendo de la cooperación con uno de los actores más poderosos de la escena mundial.