TEL AVIV – En los últimos años, Israel se ha convertido en un país del que se marcha un número récord de habitantes. Según un informe reciente del Centro de Investigación e Información del Knesset, presentado a finales de noviembre de 2025, entre 2020 y 2024 abandonaron el país 145 900 personas más de las que regresaron, lo que supone uno de los cambios migratorios más drásticos de las últimas décadas. El informe señala que las salidas aumentaron significativamente después de 2022, y que el mayor incremento se produjo tras el estallido de la guerra en octubre de 2023.
Según el informe, en 2022 se marcharon 59 400 personas, y un año después ya eran 82 800, lo que supone un aumento del 39 %. Las estadísticas de la Oficina Central de Estadística de Israel (CBS) confirman que en 2024 el éxodo continuó al mismo ritmo. Según los datos de 2024, aproximadamente 82 700 ciudadanos abandonaron el país, mientras que solo unos 23 800 regresaron durante el mismo período. Esto agravó claramente la „salida neta“: el número de personas que se marchan supera desde hace tiempo al de las que regresan.
Presidente del Comité de Inmigración y Diásporas del Parlamento, diputado Gilad Kariv, calificó la situación como „La avalancha de israelíes que han decidido abandonar el país“. Según él, ya no se trata de una ola transitoria, sino de una tendencia que tiene el potencial de transformar radicalmente la composición demográfica y social del Estado.
Al mismo tiempo, una nueva encuesta del Instituto para la Democracia de Israel (IDI) de noviembre de 2025 muestra que aproximadamente una cuarta parte de los ciudadanos israelíes está considerando activamente emigrar. Entre la minoría árabe, esta proporción es aún mayor. Los datos de la encuesta revelan que los que están dispuestos a marcharse son principalmente jóvenes, laicos, con estudios superiores y con conocimientos que pueden ser útiles en el extranjero, normalmente en los campos de la alta tecnología, la medicina o las finanzas. Entre los destinos preferidos aparece a menudo Europa, lo que indica que la salida de Israel puede no ser solo temporal, sino que puede suponer una emigración permanente.
Las razones que alegan los encuestados incluyen el aumento del coste de la vida, la preocupación por la seguridad, la inestabilidad política y las perspectivas pesimistas para el futuro de sus hijos. Según los expertos, estos factores llevan a tomar decisiones que suponen un cambio radical en la vida, a menudo sin tener una idea concreta de adónde ir.
Aunque Israel ha sido durante mucho tiempo uno de los países con mayor inmigración, las tendencias estadísticas actuales indican que la emigración supera a la inmigración, y no solo de forma temporal, sino permanente. Para Europa, incluidos países como la República Checa, puede haber una nueva ola de emigración en el horizonte.
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