El ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, convocó al encargado de negocios estadounidense, Mark Stroh, después de que la agencia de contrainteligencia danesa, PET, alertara sobre la actividad de al menos tres hombres con vínculos con el expresidente Donald Trump. Se presume que estos individuos intentaron establecer una red de influencia en Groenlandia para debilitar los lazos entre la isla y Dinamarca, y fortalecer los intereses estadounidenses. La información fue publicada inicialmente por la cadena pública danesa DR, y posteriormente confirmada por Reuters, AP y el Washington Post.

Según DR, uno de los estadounidenses incluso elaboró una lista de posibles aliados y oponentes a los planes de Trump para tomar posesión del territorio, e instó a los groenlandeses a informar sobre casos que pudieran utilizarse para desacreditar a Dinamarca en los medios estadounidenses. Los otros dos supuestamente establecieron contactos con políticos, empresarios y representantes de la comunidad. No está claro si actuaron por orden de la Casa Blanca o por iniciativa propia.

El ministro Rasmussen enfatizó en una entrevista con DR que "cualquier intento de interferir en los asuntos internos del reino será inaceptable". También recordó que, en mayo, tuvo que reunirse con el embajador estadounidense debido a informes del Wall Street Journal sobre un aumento de la actividad de espionaje estadounidense en Groenlandia.

La primera ministra Mette Frederiksen se pronunció sobre el asunto durante una reunión con una delegación del Senado estadounidense. Según el diario Politico, Frederiksen calificó las supuestas injerencias de Estados Unidos en los asuntos groenlandeses y daneses como "inaceptables". Además, Frederiksen señaló que los informes de DR solo confirman la preocupación a largo plazo de Trump por Groenlandia.

Contexto: el trauma histórico de las mujeres inuit

El mismo día, Frederiksen también ofreció una disculpa a más de 4500 mujeres y niñas inuit que, desde la década de 1960 hasta principios de la década de 1990, fueron obligadas a implantarse dispositivos intrauterinos. El escándalo, conocido como el "caso del espiral", fue descrito por los periódicos Guardian y Le Monde, y detallado por la periodista danesa Celine Klint. Según la AFP, esta política tenía como objetivo reducir la tasa de natalidad para limitar los gastos en la región.

Frederiksen declaró: "No podemos cambiar lo que sucedió. Pero podemos asumir la responsabilidad. Por eso, en nombre de Dinamarca, quiero decir: lo siento." La disculpa también fue ofrecida por el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen. Más de cien mujeres están demandando al estado danés por las consecuencias físicas y psicológicas a largo plazo.

Según DR, precisamente este capítulo doloroso de la historia fue uno de los momentos que los agentes estadounidenses intentaron aprovechar para aumentar la tensión entre Copenhague y Nuuk. Esto demuestra que la actual rivalidad geopolítica en el Ártico no solo afecta a cuestiones de seguridad, sino también a traumas históricos que aún resuenan en la sociedad groenlandesa.

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