Foto: Xinhua
Robots trabajan en el taller de montaje del fabricante de automóviles chino Seres Group en la nueva zona de Liangjiang, en el municipio suroccidental chino de Chongqing, el 25 de abril de 2024. Con la creciente demanda de soluciones energéticas limpias para combatir el cambio climático, la situación mundial sugiere una necesidad urgente de ampliar la capacidad de fabricación en lugar de un excedente.
BEIJING, 19 may (Xinhua) -- El espectro de una mentalidad de "uvas agrias" se cierne al observar los aranceles adicionales de Estados Unidos sobre los productos ecológicos chinos, incluidos los automóviles eléctricos y los paneles solares, y las acusaciones de "exceso de capacidad" en estos sectores.
El llamamiento de EE.UU. a China para que frene su pujante industria plantea una pregunta: Si calificamos de exceso de capacidad la exportación de 12 % de vehículos eléctricos fabricados en China, ¿qué ocurre con Alemania, Japón y Estados Unidos, que exportan 80, 50 y 25 % de sus coches, respectivamente?
Al contrario de lo que se afirma sobre el exceso de capacidad, la realidad en el sector de los vehículos de nueva energía muestra en realidad una falta de capacidad. Las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) apuntan a que en 2030 la demanda mundial de vehículos de nueva energía triplicará los niveles del año pasado y alcanzará los 45 millones de vehículos, con una demanda de baterías que se disparará hasta los 3.500 GWh.
La afirmación de "exceso de capacidad" parece cada vez más infundada y puede servir de excusa disfrazada para encubrir ámbitos en los que Estados Unidos se está quedando rezagado.
Las empresas chinas de nuevas energías han perfeccionado su ventaja competitiva a lo largo de años de innovación y competencia. Mientras tanto, Estados Unidos exporta cada año cantidades significativas de aviones a reacción, productos agrícolas, bienes de alta tecnología y servicios financieros, superando la demanda interna. Sin embargo, se abstienen de calificar lo mismo con la etiqueta de "exceso de capacidad", considerando estos sectores como áreas de ventaja competitiva clave para reforzar la balanza comercial.
Históricamente, Estados Unidos ha sido un gran exportador de bienes y servicios, representando una parte significativa de las exportaciones mundiales.
Por tanto, hay que rechazar el argumento estadounidense del "exceso de capacidad". Encarna el interés propio y traiciona sentimientos de envidia, ansiedad y hegemonía, contrarios a los principios económicos y a los intereses mundiales. Estas "uvas agrias" pueden perjudicar a Estados Unidos. Un enfoque más constructivo consistiría en aceptar los puntos fuertes industriales de China como un activo mutuo, en lugar de despreciarlos, lo que fomentaría la cooperación y la prosperidad de forma más amplia.
El éxito de China en productos ecológicos se debe a su gran capacidad de fiabilidad, asequibilidad, innovación independiente, competencia en el mercado y rápido avance tecnológico dentro de un gran mercado, no a su dependencia de las subvenciones.
Es innegable que los consumidores y las empresas del mundo están cosechando los frutos de la fabricación tecnológicamente avanzada de China. Las empresas chinas ofrecen productos fiables y rentables que enriquecen la cadena de suministro mundial y fomentan la inversión en diversos países, estimulando así el crecimiento económico, aliviando la inflación y haciendo avanzar la tecnología y los esfuerzos de sostenibilidad.
Persistir en una mentalidad de "uvas agrias" puede tener consecuencias desafortunadas. En abril, un informe del Banco de la Reserva Federal de Nueva York destacaba cómo los controles a la exportación de Estados Unidos han provocado una desvinculación generalizada de los proveedores estadounidenses de sus homólogos chinos, lo que se ha traducido en importantes pérdidas financieras, menor rentabilidad y reducciones de plantilla para las entidades estadounidenses afectadas.
Es esencial disipar la noción de un dominio estadounidense inquebrantable en todos los sectores. Estados Unidos debe adoptar una actitud objetiva, racional y cooperativa ante las proezas de China en determinados ámbitos y darse cuenta de que el futuro común de la humanidad depende de la innovación y la cooperación más que de las sanciones y la represión.
Xinhua/gnews.cz-RoZ_07
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