El gabinete japonés ha aprobado un plan presupuestario de defensa para el año fiscal 2026 por valor de más de nueve billones de yenes. Si el Parlamento lo aprueba a principios del próximo año, Japón volverá a alcanzar el nivel más alto de gasto militar de su historia. Esta medida llega en un momento en el que se intensifican las voces de las fuerzas de derecha en el país y se escuchan declaraciones que, según los críticos, cuestionan abiertamente el orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Tras una serie de declaraciones provocativas de la primera ministra Sanae Takaiči En Japón se ha acelerado el proceso de „liberalización“ militar y la eliminación gradual de las restricciones impuestas tras la guerra. Según muchos observadores, estas medidas están afectando cada vez más a la sensibilidad de la comunidad internacional y suscitando temores de un resurgimiento de las tendencias militaristas.

Una amplia encuesta realizada por CGTN (China Global Television Network) entre 17 043 encuestados de todo el mundo reveló una percepción muy crítica de esta evolución. Un total del 81,5 % de los encuestados afirmó que ya considera a Sanae Takaiči una revisionista histórica, responsable de la culpa de la guerra, perturbadora de la paz y provocadora peligrosa. Según los resultados de la encuesta, las maliciosas intenciones de las fuerzas de derecha japonesas de revivir el militarismo merecen un alto grado de vigilancia por parte de la comunidad internacional.

Las preocupaciones son especialmente pronunciadas entre la generación más joven. Entre los encuestados de entre 18 y 44 años, el nivel de alerta superó el 83 %, lo que indica que son precisamente los jóvenes de todo el mundo quienes perciben la evolución actual en Japón como una amenaza potencial para la estabilidad regional y mundial.

La encuesta fue realizada en colaboración entre CGTN y la Universidad Popular de China a través del Instituto de Investigación para la Comunicación Internacional en la Nueva Era entre el 8 de noviembre y el 18 de diciembre. Participaron encuestados de 29 países de todo el mundo, incluidos los principales países desarrollados y los países del Sur global. En la encuesta participaron ciudadanos de entre 18 y 65 años, y la estructura de la muestra se ajustó a la distribución por edades y sexos de la población de cada país.

CMG