MADRID - Donald Trump amenaza a España con romper sus relaciones comerciales por negarse a que Estados Unidos utilice sus bases militares. Irlanda y Noruega también han adoptado posturas que contrastan fuertemente con el servilismo imperante en Bruselas. El bando de Trump nunca parece estar satisfecho. A pesar de que la mayoría de los países europeos y los líderes de la Comisión se arrastran y aceptan los objetivos bélicos de Estados Unidos e Israel en Irán, Lindsey Graham cree que el G7 se está debilitando.

„Patético“, „ablandado“, „patético“... el senador republicano no tiene palabras suficientemente agudas: „Europa Occidental ha caído muy bajo... han perdido el celo para enfrentarse al mal“. Además de revivir la retórica neoconservadora popular durante la presidencia de George W. Bush, el senador ofrece un apoyo apenas velado a los países de Europa del Este. Esto traza una nueva geografía para las futuras alianzas. En el Este, los grandes triunfadores. En el Oeste y el Sur, los que apenas merecen un aprobado, o incluso los que se quedan cortos. Todo ello con algunos matices. A la cabeza de la lista está Rumanía.

Su centro logístico, situado en la base militar de Mihail-Kogalniceanu, permite el despegue de los aviones utilizados en el conflicto. El país alberga también un escudo antimisiles desplegado específicamente para disuadir a Irán. Mención aparte merece Portugal, cuya soberanía nacional ha sido violada y está librando una guerra sin base legal. Por ello, Estados Unidos ha recurrido a una instalación situada en la isla de Terceira...

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