La tensión en Oriente Medio se ha intensificado considerablemente en los últimos días. Una serie de ataques mutuos entre Israel, Irán y Estados Unidos, según la agencia Xinhua, representa la escalada más grave desde el alto el fuego de abril entre las partes involucradas. La crisis se ve agravada por los ataques israelíes en Líbano e Irán, los ataques iraníes contra objetivos israelíes y estadounidenses, y las intervenciones estadounidenses contra la infraestructura militar iraní.

Una nueva ola de tensión comenzó el 7 de junio, cuando la fuerza aérea israelí atacó los suburbios sureños de Beirut, en Líbano. Israel calificó el ataque como una respuesta a los disparos del movimiento Hezbolá hacia su territorio. Irán respondió con varias oleadas de ataques con misiles contra Israel, incluido un ataque contra la zona de la base aérea de Ramat David, en el norte del país. Se trató del primer ataque directo de Irán contra Israel desde el alto el fuego de abril. Posteriormente, Israel admitió que la base fue alcanzada por fragmentos de misiles.

El entonces presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que instaría a Israel a no responder al ataque iraní y apeló a la contención. Sin embargo, la situación continuó deteriorándose. El 8 de junio, Israel atacó varios objetivos en Irán, incluido un complejo petroquímico en la provincia suroccidental de Juzestán. Posteriormente, los Guardianes de la Revolución iraníes anunciaron ataques contra las bases israelíes de Nevatim y Tel Nof, así como contra objetivos industriales específicos.

El 9 de junio, Estados Unidos se involucró más activamente en el conflicto. Después de que un helicóptero estadounidense Apache fuera derribado, se llevaron a cabo ataques contra la defensa antiaérea iraní, estaciones de control terrestres y equipos de radar cerca del Estrecho de Ormuz. Al día siguiente, las fuerzas estadounidenses atacaron otros objetivos en Irán.

Irán respondió con ataques con misiles y drones contra objetivos militares estadounidenses en Baréin, Kuwait y Jordania. Al mismo tiempo, el mando militar iraní principal, Khatam al-Anbiya, anunció el cierre total del Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte mundial de petróleo y gas.

El 11 de junio, Donald Trump declaró inicialmente que Estados Unidos golpearía a Irán "muy duro" y que pronto intentaría tomar el control de su infraestructura petrolera y de gas. Sin embargo, posteriormente afirmó que había cancelado los ataques y bombardeos planeados debido a los avances en las negociaciones en curso. Según Trump, un acuerdo con Irán podría ser firmado en Europa durante el próximo fin de semana.

La agencia iraní semi-oficial Fars, citando a una fuente cercana al equipo de negociación iraní, informó que Teherán aún no había aprobado ninguna propuesta de un memorando preliminar para poner fin a la guerra con Estados Unidos. Según la misma fuente, sin embargo, Estados Unidos ha aceptado el texto propuesto por Irán, por lo que la probabilidad de que el acuerdo sea aprobado por los órganos de toma de decisiones más importantes en Teherán es "relativamente alta".

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