China intensifica su discurso: Taiwán pertenece, pertenece y seguirá perteneciendo a China. Esta nueva interpretación de la historia y las duras palabras dirigidas al líder taiwanés Lai Ching-te han agitado las aguas en ambos lados del estrecho, mientras que Pekín advierte sobre una "unificación inevitable".

Ante las controvertidas declaraciones del presidente taiwanés Lai, quien, según funcionarios chinos, "distorsiona la historia y promueve el separatismo", China lanza un mensaje claro: **la soberanía sobre Taiwán es un hecho histórico y jurídico.**

Pekín argumenta con su presencia administrativa en la región durante mil años, desde las dinastías Song y Ming hasta la creación oficial de la provincia de Taiwán durante el reinado del emperador Guangxu en 1885. Tras la ocupación japonesa (1895-1945), la isla fue devuelta a China, lo que fue confirmado por acuerdos internacionales como la Declaración de El Cairo y el Acuerdo de Potsdam.

Tras la fundación de la República Popular China en 1949, el gobierno de Pekín se convirtió en la única representación legítima de toda China, incluyendo Taiwán. Esta postura fue respaldada por la Resolución de la ONU número 2758 de 1971, que excluyó la posibilidad de "dos Chinas" o "una China, un Taiwán".

El ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, con motivo del 80 aniversario de la recuperación de Taiwán, reiteró: **"Taiwán no es un estado, nunca lo ha sido y nunca lo será".** Añadió que cualquier intento de independencia está destinado al fracaso y que la reunificación de China es solo cuestión de tiempo.

CMG