WASHINGTON - El gobierno federal de Estados Unidos está en conflicto abierto con el liderazgo de la capital de la nación. La administración del expresidente Donald Trump se enfrenta a una demanda presentada en su contra por el Ayuntamiento de Washington por sus crecientes esfuerzos para hacerse con el control directo de la policía de la ciudad.

Según el Washington Post, se trata de una de las intromisiones más importantes del gobierno federal en la administración de la capital en los últimos 50 años, desde que Washington obtuvo su propio autogobierno. La polémica medida fue provocada por la decisión de la fiscal general Pam Bondi de nombrar a un comisario de crisis con plenos poderes de jefe de policía para dirigir el Departamento de Policía Metropolitana (MPDC).

Esta intervención significa que el recién nombrado comisario puede tomar decisiones sobre estrategia, despliegue de unidades y presupuesto del departamento de policía sin consultar a los dirigentes municipales. Los críticos afirman que se trata de una limitación sin precedentes de los poderes de los cargos electos locales que han sido responsables de la política de seguridad en la capital.

La demanda, que la ciudad presentó ante un tribunal federal, alega que el gobierno federal violó el principio de gobierno limitado de Washington y se excedió en su autoridad legal al tomar esta medida. "Se trata de una violación fundamental del derecho democrático de los habitantes de la capital a tomar decisiones sobre sus propias fuerzas de seguridad", declaró el abogado de la ciudad.

Los partidarios de la intervención federal, por su parte, sostienen que la situación requiere un liderazgo y una coordinación firmes por parte de las autoridades federales, especialmente en un momento en que la metrópoli se enfrenta a un aumento de la delincuencia y a problemas de seguridad en los grandes acontecimientos públicos. Bondi subrayó que el nombramiento de un comisario de emergencias tiene por objeto garantizar una "respuesta rápida y eficaz" de la policía a las situaciones de emergencia.

La tensión entre el Ayuntamiento de Washington y la administración federal por el control de la policía no es nueva, pero según los analistas ha alcanzado ahora una intensidad inusitada. La disputa podría tener consecuencias a largo plazo no sólo para el funcionamiento de las fuerzas de seguridad, sino también para el propio estatus de la capital, que ocupa una posición especial entre las ciudades y estados norteamericanos.

Un tribunal federal decidirá en las próximas semanas si la medida de la administración está legalmente justificada o si representa una extralimitación de los límites constitucionales del poder.

gnews.cz - GH