PARÍS - El célebre fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, una de las figuras más destacadas de la fotografía documental mundial, ha fallecido hoy en París a la edad de 81 años. Fue literalmente un fenómeno fotográfico y un gran modelo de la fotografía mundial. También expuso en Praga, en el Castillo de Praga. Según informó su familia a través de EFE, la causa de la muerte fue una leucemia. Salgado, dijeron, luchó incansablemente hasta el final de su vida por un mundo más justo, humano y ecológico, y lo hizo a través de su objetivo.

Sebastião Salgado nació en 1944 en Aimorés, Minas Gerais, Brasil. Estudió Económicas, pero a finales de la década de 1970 empezó a dedicarse a tiempo completo a la fotografía. Sus imágenes en blanco y negro se han convertido en icónicas por su excepcional estética, profundidad y capacidad para transmitir el sufrimiento humano y la belleza del mundo en una sola fotografía.

Salgado es especialmente famoso por sus series de lugares de conflicto armado, crisis humanitarias y catástrofes medioambientales. En las décadas de 1980 y 1990 documentó la hambruna en Etiopía, los refugiados de guerra en Ruanda y el trabajo infantil en América Latina y Asia. Sus fotografías tuvieron a menudo un fuerte impacto social y se publicaron en los principales medios de comunicación del mundo. Ha trabajado con Sygma, Gamma y, desde 1979, con la prestigiosa Magnum Photos, entre otras.

Uno de sus proyectos más importantes fue la serie Workers, que retrataba la vida de trabajadores en condiciones difíciles en todo el mundo. Le siguió la colección Éxodo, dedicada a refugiados, emigrantes y comunidades desplazadas. En años posteriores, Salgado se centró más en la naturaleza y la ecología, sobre todo en su monumental proyecto Génesis, que captaba rincones del planeta hasta entonces vírgenes y a sus habitantes. Con esta obra quería recordarnos la belleza y fragilidad del planeta y la urgencia de su protección.

Salgado se trasladó a París en la década de 1960 y la ciudad siguió siendo su hogar hasta su muerte. Junto con su esposa, Lélia Wanick, Salgado fundó el Instituto Terra, una organización dedicada a la restauración de la selva tropical brasileña en la zona donde creció. El proyecto se ha convertido en un ejemplo internacional de éxito en la reforestación y la educación medioambiental. Salgado ha recibido docenas de prestigiosos premios por sus contribuciones, entre ellos la Legión de Honor francesa y el Premio Príncipe de Asturias. En 2014, Wim Wenders y su hijo Juliano Ribeiro Salgado dirigieron un documental sobre su vida, La sal de la tierra. La película ganó numerosos premios y fue nominada al Oscar.

Sebastião Salgado falleció como la conciencia del mundo, cuyas imágenes consiguieron llevar la luz incluso a los rincones más oscuros de la existencia humana. Su obra seguirá siendo un poderoso llamamiento a la humanidad, la solidaridad y la responsabilidad hacia el planeta en que vivimos.

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