MILÁN - El patinador de velocidad checo Metoděj Jílek debutó en los Juegos Olímpicos de Invierno con una medalla de plata en la prueba de 5.000 metros. El joven de 19 años se confirmó como uno de los favoritos y dio continuidad a su excelente actuación durante la temporada de la Copa del Mundo, en la que dominó las distancias largas. Sólo el noruego Sander Eitrem, plusmarquista mundial y vigente campeón del mundo, estuvo por encima de sus fuerzas. El bronce se lo llevó el italiano Riccardo Lorello.
Jílek entró en la carrera con gran confianza, derivada no sólo de su estable rendimiento esta temporada, sino también de su buen conocimiento del rápido trazado milanés. Desde las primeras vueltas mantuvo un ritmo elevado y durante la mayor parte de la carrera estuvo al frente de la clasificación. Durante mucho tiempo nadie pudo batir su tiempo, hasta que Eitrem le adelantó al final, confirmando su reputación de mejor piloto de resistencia del momento.
Para el equipo checo en Milán y Cortina d'Ampezzo, es el segundo metal valioso en estos Juegos y un éxito significativo para una joven atleta que acaba de entrar en la élite mundial. „Es increíble. He venido aquí para ganar experiencia y llevarme a casa una medalla“, declaró Jilek tras la carrera. La plata de los cinco kilómetros es una promesa para el futuro y una confirmación de que el patinaje de velocidad checo tiene otra personalidad distintiva con la que se puede contar en otros grandes eventos.